
La semana pasada se llevó a cabo la renovación de los 46 Comités Municipales del PAN en Guanajuato. La jornada transcurrió en aparente normalidad. Como sucede siempre, previo a estos eventos al interior del partido, la estira y afloja de distintos grupos, afloraron durante la semana de la convocatoria y se alargaron el mismo día de la renovación de los Comités.
Pretender llegar a arreglos previos y presentar una sola planilla al registro, es sin dudad la mejor manera de repartir los puestos para todos y el desgaste al interior del partido, es mínimo. Sin embargo, en esta ocasión no fue así y las diferencias afloraron de manera rabiosa y furiosa, hartos de ver siempre a los mismos repartirse el botín o a sus correligionarios.
Pero también, los panistas muy desilusionados y molestos con el actual gobierno del estado, su equipo de trabajo, pero, sobre todo, por la manera de gobernar y generar políticas públicas contrarias a la doctrina del panismo tradicional. Desde luego, los últimos escándalos de corrupción y excesos de poder, del exgobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, han calado hondo en el ánimo panista.
A todo esto, hay que sumar los últimos escándalos de presuntos actos de corrupción de las presidentas municipales de Irapuato (por el arrendamiento de patrullas, con un contrato por unos 170 millones de pesos) y en León (por la compra de una residencia valuada en más de 15 millones de pesos). Justamente en estos dos municipios, se gestaron confrontaciones políticas entre panistas, que no llegaron acuerdos y las divisiones están a flor de piel.
Silao, otro municipio gobernado por el PAN y de suma importancia política, económica y presupuestal, fue imposible el acuerdo entre panistas para presentar planillas o una de unidad, que renovara el Comité Municipal. El desgaste de gobernar el estado e importantes municipios es más que patente y confronta al panismo como nunca. Este año, se cumplen 34 largos años de gobiernos estatales y para 2030 serán 39 años.
Sólo por citar el caso del PRI en Guanajuato, a partir de la fundación del PNR en 1929, gobernaron la entidad (1932-1991) 59 largos años. Pensar igualar dicha marca faltando 20 años para ello, es francamente impensable por el hartazgo que existe ya en todos los 46 municipios, debido al profundo desgaste de la clase política del PAN, a la enorme división del panismo, una anquilosada clase gobernante y por supuesto, a la enorme corrupción y excesos de poder mostrada por Acción Nacional.
Al PAN en Guanajuato lo han convertido en un enorme botín de poder, privilegios y desmesura de todo tipo de vanidades por hombres y ahora también, mujeres que exhiben sus mezquindades sin rubor alguno. No hay diferencia entre gobernantes hombre o mujeres, son lo mismo, son iguales. Han llegado a la mayor perversión política, al grado de repartirse el poder, entre quienes administran el partido y los que gobiernan.
Ese fue el acuerdo político que “suscribió” el impresentable Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y sus socios, con la sucesora al poder: “Yo me encargo del partido, de sus dirigentes y candidatos y tú, del gobierno. Yo no me meteré en ningún nombramiento del gobierno del Estado y tú, no metes mano en el partido”. Un suculento botín repartido, a espaldas de militantes, simpatizante y el pueblo de Guanajuato.
Sin embargo, dicho acuerdo se vio violentado e incumplido en el reciente proceso interno de renovación de los Comités municipales, por lo que trajo consigo, este ambiente de rompimiento, crispación y desorden al interior del instituto político. Da la impresión, que se trata de dinamitar el partido desde dentro de su seno y por aquellos que fueron los más beneficiados del poder.
Ahora resulta, que muchas conciencias se escandalizan de lo que se vive dentro de la nomenclatura del partido, cuando callaron como momias la repartición del poder por quienes gobernaron y quienes llegaron. El proceso electoral del 2027 representará la caída gradual y el fin del partido hegemónico en la entidad, en 2030.
¡Al tiempo!