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Renacen de entre las cenizas

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Sin duda, el pasado Informe de Gobierno sigue dando de qué hablar, desde las personalidades que asistieron al primero, hasta la necesidad de hacer dos Informes de Gobierno, uno constitucional y uno ‘para el pueblo’.

Un acto que fue criticado por diversas cosas, entre ellas que era más un espectáculo de autosatisfacción y de palmaditas en la espalda, que un Informe per se.
Sin embargo, algo que se ha destapado en los últimos días han sido las amenazas y acarreos hacia el personal que trabaja en gobierno para asistir y ‘apoyar’ este magno evento del movimiento guinda.

En un régimen que presume no ser como en los anteriores se han visto muchas prácticas de las viejas mañas políticas, no solo hablo del gobierno actual, sino también desde López Obrador, pues, en aquel entonces, se hizo ruido en cuanto a la venta de chachitos para la rifa del avión presidencial.

En esos momentos se hablaba que a los empleados de las distintas ramas de gobierno los querían obligar a comprar estos cachitos para apoyar al régimen, técnicamente para simular el apoyo masivo, incluso se rumoreaba que, si ganaban, no podrían quedarse con el dinero del premio. Esta información no sólo provino de los organismos centralizados, sino también de algunos descentralizados, incluso del sector privado que había, presuntamente, apoyado al movimiento de la 4T.

Fue todo un tema, pues recordaba a las viejas estrategias priístas que, se suponía, habían sido superadas o erradicadas de aquel sistema opresor que tanto le hizo daño a nuestro país. Sin embargo, se podía vislumbrar que la serpiente no había muerto, solo había cambiado de piel.

Desde que el gabinete y que las grandes figuras del movimiento guinda resultaban ser aquellos dinosaurios de la política que juraron erradicar, o aquellas personalidades que participaron en los mayores engaños y fraudes efectuados por el PRI, estaba claro que la política siempre sería política, que nos querían dar atole con el dedo. Aun así, miles de mexicanos decidieron confiar no porque merecieron la confianza o una segunda oportunidad, sino por el simple hecho de que estaban hartos de la impunidad y el descaro del Gobierno saliente, además de que prefirieron al otro, aunque fuera el mismo, al mismo, siendo el mismo.

Este pequeño recuento histórico solo sirve para situarnos en una realidad que existe desde el principio; o sea, no es algo espontáneo o puras conjeturas y especulaciones.

Pues en los últimos días se han hecho a la luz videos de centenares de camiones que fueron ocupados para movilizar a los acarreados del gobierno por si el Zócalo no se veía bonito medio vacío, cosa que el gobierno quiso ‘desmentir’ diciendo que ellos no tenían la culpa si la gente que quería apoyarlos y festejar con ellos querían venir más ‘cómodos’, porque de todo el país querrían venir solo a asolearse y regresar por el régimen de la 4T.

Sin embargo, a los días también se destaparon otros videos donde se podría apreciar momentos antes del magno evento a las personas que estaban a bordo de los camiones, siendo que grabaron el momento donde preguntaban y exigían por el pago de sus ‘doscientos pesos’, solicitándolos antes de bajar y haciendo alboroto por ello.

Sumado a todo esto, en redes sociales empezó a circular sobre amenazas al personal que trabaja en gobierno sobre que, si no asistían al evento y se mostraban apoyando, habría consecuencias de despidos. Por ello, se levantó el rumor de una señalética icónica saliente de una serie de libros que se iba a hacer presente durante el Informe de Gobierno, para remarcar que habían sido obligados y coaccionados a asistir.

Con esto, parece que el gigante no murió, que el gobierno no acabó con la corrupción, ni que los problemas y la violencia han desaparecido. Aquel gigante estaba dormido y esperando, la serpiente cambió de piel y el fénix renació de sus cenizas.
No estamos ante un nuevo régimen, sino que estamos presenciando a un zombi que quiere recuperar su trono, el viejo PRI está más vivo que nunca, solo que ahora dejó el tricolor por un guinda y un pañuelito blanco.

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