Se ha llegado el plazo en que la Secretaría de Educación Pública e incluso el mismo Ejecutivo Federal remarcó la decisión de renovar las clases presenciales, el 30 de agosto.
Queremos recordar que desde el inicio de la cuarentena, hace más de un año, se suspendieron las clases presenciales por el peligro de contagio, debido a la pandemia del Covid-19 y por supuesto que esto ha creado innumerables problemas al sistema educativo en el que los principales actores, los niños y jóvenes, incluso a nivel universitario, reanudaron actividades con educación virtual, para lo cual nadie estaba preparado ante un cambio tan drástico, que no sólo afectó a los de menor edad, sino a todos en general, incluso los padres de familia que tuvieron que adquirir celulares, tabletas, computadoras y televisiones, un gasto que no tenían contemplado; y luego también la capacitación de toda la familia para que los alumnos y alumnas pudieran aprovechar los conocimientos que los maestros impartían de una manera diferente. Por supuesto que también los maestros debieron ser capacitados y las escuelas también modificaron sus planes de estudio. Podemos expresar en resumen un caos a todos los niveles, inclusive en las mismas autoridades gubernamentales en materia de educación.
Existe una gran división de opiniones para reanudar las clases en forma presencial, una de las causas principales es la desinformación de parte de las autoridades educativas. El mismo presidente sentenció la fecha con dureza: “Llueve, truene o relampaguee”; luego vino una carta compromiso de la Secretaría de Educación, a cargo Delfina Gómez Álvarez, que fue desautorizada por el presidente, y también declaró que el regreso a clases sería voluntario para alumnos y maestros, y que no habría sanciones para nadie, todo esto en el sector educativo oficial.
Estas noticias han creado y acrecentado el número de opiniones y decisiones diferentes en las escuelas con educación particular, en donde cada quien ha tomado soluciones diferentes, pues las escuelas con mayores recursos han adecuado sus aulas en la forma que a ellos les parece mejor y no hay uniformidad de criterio; se les ha denominado a las decisiones para la enseñanza educativa en este regreso a clases con el nombre de “híbridos”, pues todo el mundo utiliza su modo, pero son pocos los que entienden su funcionamiento.
En el Ambiente oficial la CNTE se ha negado a la reanudación de clases en forma presencial y en este momento a casi una semana del regreso a clases solo existen dudas y pocas soluciones.
Las opiniones de los expertos en materia educativa afirman que las clases presenciales son de urgente necesidad por el daño que se les ha causado a los alumnos a nivel psicológico y por deficiencias en la educación como se realizó en forma virtual, también incluso en el aspecto deportivo simplemente se lleva una inactividad total, pues es importante pensar que falta en forma necesaria como es fácil de comprender.
En el aspecto de la educación oficial, habría que analizar en cada estado y en cada ciudad qué tan conveniente es tomar la decisión de regresar a clases presenciales, porque hay muchas escuelas que fueron vandalizadas, sobre todo en el sector rural y las colonias con menos recursos hay carencias que impiden la protección del contagio y más bien lo propician, pues en algunas escuelas no hay buena ventilación ni sana distancia incluso muchas no tienen suministro de agua y los sanitarios no cumplen las condiciones adecuadas. Habría que analizar casuísticamente y tomar la decisión más adecuada.
Lo que sí podemos decir es que uno de los grandes daños que ha provocado esta pandemia es el desorden y daño indudable al sistema educativo. La moneda por tanto está en el aire. Seguiremos atentos a los nuevos acontecimientos y continuaremos escribiendo sobre el tema.
