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Reforma educativa

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EL OBSERVATORIO

A propósito del reciente festejo a los docentes en México, por el que se reconoció su labor de enseñanza, paciencia y entrega a la formación de pequeños y jóvenes, la semana pasada se aprobó la “reforma educativa” con la que se derogó la anterior, promovida por el ex presidente Peña Nieto. Con  97 votos a favor, 20 en contra y tres abstenciones, el Senado de la República aprobó la  mencionada reforma, en lo general. Al ser una modificación constitucional, debe ahora ser aprobada al menos, por 17 legislaturas estatales, para que pueda promulgarse. De entre los principales cambios que se apuntan en este tema, pueden mencionarse: 1. La desaparición del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el cual será sustituido por un “Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación”. 2. Se creó un sistema para la Carrera de Maestras y Maestros y un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, con lo que se entiende una ¿transformación? al Conacyt.  3. No habrá evaluaciones obligatorias para los maestros, quienes tendrán derecho a un sistema de formación gratuito. 4. En los planes educativos se incluirán las matemáticas, la lecto-escritura y la educación sexual y reproductiva. 5. Se recuperarán estudios de civismo, valores, cultura, arte, música, deporte, y medio ambiente. 6. Habrá una nueva política educativa diferenciada por zonas, que permitirá una educación indígena, bilingüe y bicultural. 7. El Estado garantizará que los materiales didácticos, la infraestructura educativa y su mantenimiento, sean los idóneos. 8. Se definirá una estrategia nacional para elevar el nivel de las Escuelas Normales. 9. Se incluye el concepto de “excelencia educativa”, antes solo era de “calidad”. Asimismo, se reconsidera el  principio de autonomía universitaria, que ya se había removido. 10. La promoción de los docentes a nuevas posiciones y cargos no estará ligada a ninguna evaluación y que su ascenso, será de acuerdo con sus capacidades y aptitudes. A propósito de esta flamante reforma, han surgido comentarios  de todo tipo. Por parte del magisterio, se ve con complacencia el hecho de que las evaluaciones instauradas en el sexenio anterior, ya no tengan que realizarse, lo cual puede significar un retroceso a lo ya avanzado. Se le dará mayor libertad a los sindicatos, para elegir a sus representantes, lo cual puede representar un riesgo, también. Los apoyos en materia de Ciencia y Tecnología, aparentemente han desaparecido, para dar en su lugar, becas a estudiantes de otros niveles, con el ánimo de que no haya deserciones. En resumidas cuentas, uno de los principales o al menos de los más publicitados logros alcanzados durante la administración pasada y que generó muchas expectativas, fue de corta duración y de limitados resultados. Genera desencanto el saber que muchos programas e inclusive reformas a la propia Carta Magna, se tomen con ligereza y al contentillo de cada presidente en turno. Ojalá que los “cambios” o replanteamientos en este rubro,  efectivamente beneficien a los millones de estudiantes mexicanos que requieren un alto nivel de competitividad.

Correo electrónico: marcialca@yahoo.com

 

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