Hoy se cumple una semana del primer debate oficial entre los contendientes a ocupar la presidencia de la República. La noche del pasado domingo, los candidatos de Morena, del PRI; del PAN y los independientes, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, se reunieron para discutir sobre diversos temas propuestos aparentemente por la iniciativa ciudadana bajo la orientación y formulación realizadas por el INE. ¿Usted lo vio? ¿Qué fue lo que más le gustó o lo que le desencantó? Para Usted, ¿quién ganó el debate? ¿Quién lo perdió? Durante toda la semana pasada se vertieron un sinnúmero de opiniones, tanto por conocedores en la materia, periodistas, críticos y ciudadanos de a pie. Cada uno, por supuesto, tiene a su favorito y a su ganador o perdedor, de acuerdo a sus propias percepciones, intereses y tendencias. Como quien dice, cada quien, tiene a “su gallo”. El Bronco fue el “rey” de los Memes en las redes sociales. Su afición por la Ley del Talión, le valió críticas, pero sobre todo, muchas burlas. A mi parecer, fue el más auténtico y menos acartonado. Una Margarita Zavala “machetera” pero poco hábil para conducirse frente a una audiencia, quedó a deber. Dedicó todo su esfuerzo y su ánimo a desmarcarse de su esposo, el expresidente Calderón, y por defender los derechos de las mujeres. Sí, efectivamente, aún en estos tiempos, necesitamos políticas públicas dedicadas a reivindicar la posición de las mujeres en el ámbito laboral y social, pero hay más temas a manejarse en una agenda política. Según las encuestas mostradas en los medios, fue Ricardo Anaya el que resultó un orador más hábil. Supo transmitir sus propuestas y aseveraciones y fue astuto al atacar y contestar a las provocaciones. Sin embargo, ¿es suficiente ser un buen orador para tener un buen desempeño como presidente de la República? Meade demostró su experiencia, sus tablas, su dominio técnico. Quizás le faltó ser más “agresivo” y más llamativo en el discurso que manejó, para ganar más popularidad y más adeptos. En cuanto a López Obrador, como era de esperarse, lo percibí soberbio, repetitivo y en momentos, molesto, ya que el resto de los contendientes le dedicaron preguntas relacionados con sus propuestas de campaña. El tema de la “amnistía”, del Fiscal independiente, del gobierno asistencialista y de la corrupción en la que se ha visto envuelto tanto él, como los equipos que lo apoyan, fueron los aspectos sobre los que más se le cuestionó. Su actitud al finalizar este ejercicio electoral, lo dijo todo. Se apresuró a bajar del podio y a dirigirse tras bambalinas. ¿Querrá debatir más? ¿Tiene algún caso seguir deliberando sobre las mismas ternas de temas? Faltan aún 2 encuentros más. Esta primera transmisión resultó interesante, aunque no demasiado popular. Según las encuestas difundidas, 13.7 millones de personas, sintonizaron este primer debate presidencial, -al menos por un minuto- lo cual, equivale a que 1 de cada 3 personas, lo vieron. Personalmente, considero que este debate fue mucho más interesante que el que se realizó hace 6 años. Hubo consideraciones “sobre la mesa”, más atractivas, más incluyentes, con más contenido. No creo que todo el espacio se haya ido en ataques a Andrés Manuel, hay que rescatar las propuestas. Que si se está convirtiendo en una carrera entre dos, eso habrá que verlo en los próximos días…
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