La gente de la comunidad leonesa de Duarte celebró a sus seres queridos que se fueron al “Otro Lado” en sentido metafórico y literal, pues se trata de una zona rural famosa por sus movimientos migratorios. Algunos permanecen allí, y otros se van en busca del “Sueño Americano”… desgraciadamente, hay quienes mueren en el camino.

La comunidad de Duarte data de 1563 y se ubica a 17 kilómetros del municipio de León.  Es habitual que los migrantes aporten dinero para la realización de las fiestas que se llevan a cabo en la comunidad, así lo señala la investigadora Brigitte Lamy, de la Universidad de Guanajuato en su documento sobre el lugar, quien además apunta:

“Lo que más se valora en Duarte es el campo y el sacrificio de los migrantes al irse a otro país para intentar mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias”.

Es en Navidad y año nuevo cuando los migrantes vuelven de ciudades como Los Ángeles, Stockton, Chicago o Dallas, las que más guanajuatenses acogen. Después regresan a Estados Unidos.

El cementerio municipal de Duarte atiende a cerca de 600 familias no solo de la comunidad, sino de otras aledañas como lo son Loza de Los Padres, San Juan de Otates o La Laborcita. El campo es uno de sus principales modos de vida.

Se trata de un camposanto pequeño, que actualmente está ampliándose. Una parte ya está carcomida por el tiempo y otra es escenario de la intensidad del día de muertos. El sendero que lleva al lugar se transforma en una verbena donde se pueden adquirir desde alfeñiques, cacahuates y tacos hasta hot-dogs y hamburguesas.

El día 2 de noviembre la algarabía del festejo de Día de Muertos es inmensa. Durante la tarde incluso es difícil desplazarse. Hay músicos, gente sosteniendo cubetas y escaleras, madres de familia con tupperwares y mucha actividad adornada con papel picado y Flor de cempasúchil. Muchas de las tumbas tienen un techo para proteger las lápidas de sol.

Entre los cientos de habitantes está Rosa Ponce, quien con su familia visita a su esposo, quien falleció en San Cruz, California.  Tenía 26 años cuando devolvieron el cuerpo. Hoy en día descansa en tierras mexicanas.

No falta quien celebra el Halloween, pero el arraigo por lo mexicano siempre vence a la gente. De cualquier forma, es normal ver en los puestos de Duarte calabazas de plástico y cráneos de azúcar.

Otros “duartenses” siguen con vida, pero pasan el Día de Muertos en California. Prefieren ahorrar para volver en Navidad. Mientras Tere Zúñiga y su hija adolescente, Luzma extrañan a sus familiares fallecidos, también lo hacen con su esposo y madre, quien trabaja en Stockton. Actualmente, la joven sube videos a Youtube sobre su vida como “Lucecita Zúñiga”.

Nunca faltan las viudas que, en plena víspera de muertos, esperan el cuerpo de su esposo desde la llamada “Tierra de las oportunidades”. Son solo algunas de muchas historias en Duarte.

DATOS SOBRE DUARTE

 

Respecto a la comunidad de Duarte y su marcado fenómeno migratorio se ha escrito mucho. Destaca el documento “Duarte: cambios en una comunidad de migrantes” publicado por la Universidad de Guanajuato y coordinado por Brigitte Lamy, publicado en julio de 2014.

En dicho documento, queda claro que sentido de arraigo y pertenencia de la comunidad: “que la

mayoría de los migrantes se van a Estados Unidos para ayudar a sus familias y para mejorar sus condiciones de vida. Por ejemplo, las remesas contribuyen a la construcción de casas con todos los servicios, a aumentar la solvencia para la educación, a mejorar el cuidado de la salud, etcétera”.

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