Representantes de la autoridad y habitantes de comunidades rurales de la zona sur del municipio reclamaron la falta de obras y servicios públicos, que en algunos casos llegan a más de 20 años sin estos beneficios.

En zonas rurales como San José de Tránsito, el Aguacate, el Tinaco, Capulín de Bustos, Cañada de Bustos, los Nicolases entre otras de las que se ubican en los límites con la ciudad de Irapuato, sus habitantes tienen un promedio de 20 años sin que llegue alguna acción de obra pública.

Además, en todas ellas, el servicio de recolección de basura también tiene un par de décadas que se ha dejado de prestar y los pobladores tienen que recurrir a particulares a quienes les dan una propina para poder contar con esta prestación.

En todas estas poblaciones, al igual que en el resto de la zona rural del municipio, las calles pavimentadas apenas llegan al 30% y la gente carece de otros servicios como agua potable, luz eléctrica, drenaje, alumbrado público, seguridad y vigilancia.

Mientras los miles de personas que residen en ellas resienten la falta de obra y viven entre calles mal trazadas y polvorientas, las autoridades municipales anunciaron un plan de obra pública para este año por 240 millones.

Sin embargo, en dicho plan, estas poblaciones no han sido contempladas y no hay un solo plan o proyecto para atenderlos, además que los servicios públicos para ellos, cada vez son más deficientes.

“Aquí en esta comunidad ya tenemos más de 20 años que no nos hacen ninguna obra, la última fue una calle de por allá arriba, pero ahora ya no viene ni el camión de la basura”, dijo Pablo Miranda, quien ejerció como sub delegado hasta el año pasado en San José de Tránsito.

Pidieron que por lo menos les regresen el servicio de recolección de basura, para evitar que la gente la tire en baldíos o terrenos.

En otras localidades de esta misma región de Guanajuato, sus pobladores enfrentan la misma problemática, la cual se ve agravaba por el constante aumento de la inseguridad y violencia.

Los mismos residentes explicaron que cada vez tienen más problemas con la falta de seguridad y vigilancia, lo que ocasiona que muchos de ellos sean víctimas de robos y asaltos, además de grupos de personas que llegan hasta estos lugares y les causan problemas.

“No es que uno se queje, pero muy pocas veces nos atienden. Los fines de semana está lleno de gente, muchachos que andan tomando y peleándose, otros roban o asaltan y aunque uno avise a la policía no llegan pronto”, aseguró Sofía Montes.

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