Desde 1996 las autoridades de SAPAL y municipio realizaron un convenio con curtidores para que aportaran cuotas para la construcción de la planta de tratamiento, que fue inaugurada en el 2000 con el objetivo de reducir la contaminación con aguas residuales.

Así lo expuso el ambientalista, Juan García Hurtado quien indicó que a la fecha se tienen avances importantes en el saneamiento del agua, pero aún dista mucho para lograr una solución global.

La planta de tratamiento se inauguró en el año 2000 en su primera fase no se contemplaba el tratamiento de aguas residuales de tenerías, solo domésticos, en los primeros años el agua «tratada», se mezclaba con la «no tratada» al salir de la planta

Estas aguas negras se utilizaban para regadíos de verduras de la zona sur, causantes de problemas digestivos como amibiasis, salmonelosis, etc.

Después entró en funcionamiento la fase 2 con el módulo de Desbaste, que era para tratar los deshechos de la industria de la curtiduría, pero con el inconveniente de que sólo están conectadas las tenerías cercanas, aunque el cobro es para todas las demás por concepto de tratamiento de aguas negras o residuales.

El biólogo Fernando Araiza, expuso que desde finales de la década de los 80, las autoridades comenzaron a buscar la regulación ambiental de las tenerías, o se modernizaban con procesos ecológicos, o se reubicaban en parques industriales, fuera de la mancha urbana.

Se comenzó a proyectar lo que sería el Parque Industrial Ecológico de León (PIEL) al sur de la ciudad y después el ECO Parque, pero también Santa Crocce, entre otros, donde están las grandes empresas curtidoras modernas, dijo.

“Recuerdo como la contaminación de la Presa de Silva donde se registró la muerte masiva de aves migratorias a principios de los años 90, en el 94 y 95, aproximadamente, que originó la investigación de especialistas de México, Canadá, Estados Unidos, para encontrar soluciones a la contaminación”, apuntó.

De ahí surge el proyecto de plantas de tratamiento de aguas residuales domésticas, en especial de tenerías y la creación de un parque industrial ecológico, para intensificar la modernización y reubicación de más de 800 tenerías del Barrio Arriba, colonias aledañas, la Florida, Casa Blanca, entre otras colonias de la ciudad, se tendrían que ir fuera de la mancha urbana o dejar procesos húmedos de producción, refirió.

Con problemas, conflictos, enfrentamientos entre curtidores y autoridades y ahora con la recuperación de la planta de tratamiento de SAPAL y supuestas demandas de la empresa concesionaria, se tienen avances, pero todavía falta mucho por resolver la contaminación, expuso el biólogo Fernando Araiza.

Desde que se inició en 1990 el proceso de reubicación de las tenerías en el Barrio Arriba y en colonias de sus alrededores, hacia parques industriales, aún quedan algunas regadas que funcionan por debajo del agua con procesos húmedos, consideró.

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