El Arzobispo Metropolitano de León, Alfonso Cortés Contreras, exhortó a todos los sacerdotes y católicos a que las parroquias sean casas se atención, ayuda y consuelo, sobre todo a los migrantes que sufren hambre, carencias, maltrato y son vulnerables.

En la celebración eucarística de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, en la Catedral, pidió a los feligreses a ser humildes y obedientes ante las enseñanzas de Jesucristo, para ser constructores de una mejor sociedad con paz, justicia, solidaridad y ayuda a los más necesitados.

Pidió orar por los migrantes, refugiados y desplazados, pero no solo quedarse en la oración sino a realizar acciones de ayuda, atención, servicio, consuelo, no basta con decir si ayudo, sino en realidad ayudar con hechos a los hermanos migrantes.

En su mensaje por la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado, enfatizó que debe ser una oportunidad para reflexionar sobre el fenómeno social de la migración como un drama del mundo actual, donde muchos hermanos nuestros tienen que desplazarse en busca de mejores condiciones de vida a causa de una sociedad consumista e injusta, donde el egoísmo prevalece por encima de la dignidad de la persona y la indiferencia ante el sufrimiento y el dolor de los más desprotegidos y vulnerables, siguen siendo los factores de la decadencia del humanismo actual.

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