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REBOZO, UNA PRENDA DE AYER Y DE HOY

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¿Sabías que hay prendas de vestir que pueden extinguirse? ¿Sabías que el rebozo es una de ellas?

El rebozo es una prenda femenina, mexicana por excelencia aunque no se sabe exactamente de dónde viene su origen; hay tres versiones, una de ellas nos dice que llegó a México por el Galeón de Manila proveniente de la India, otra versión nos habla acerca de que se deriva de las mantillas españolas, y una versión más nos dice que en realidad surgió de la combinación del ayate indígena, que era de ixtle y compuesto por dos lienzos, o del mamatl, que era un lienzo rectangular con bordes de un material distinto; ambos eran usados por hombres y mujeres para la carga y transporte de mercancías en conjunto con los materiales y colores españoles. De lo que sí hay un registro es de la primera vez que la palabra rebozo apareció en textos, y en ella, Fray Diego Durán lo describió  como una prenda que las mujeres mestizas usaban para cubrirse para entrar a los templos, e incluso se dice, que en base a esa necesidad de cubrirse. Aunque en un principio lo usaban las mujeres mestizas, posteriormente se extendió su uso, así que para el sigo XVIII ya todos los estratos sociales lo usaban; aunque, los materiales diferían, además de las costumbres, pues mientras las clases altas lo usaban dentro de sus casas, para las mujeres del pueblo esa prenda era parte de su vida, lo usaban de abrigo, monedero, cuna, pañuelo y más.

Actualmente, uno de los lugares más reconocidos por la elaboración de tan mexicana prenda es Santa María del Río (San Luis Potosí); los rebozos de éste lugar son célebres por ser tan finos que caben por el centro de un anillo sin ningún problema, además sus rapacejos (orillas) están hermosamente tejidos a mano con formas intrincadas, con figuras y más ¡ni siquiera creerías que los hicieron nudo por nudo a mano! Y por si lo anterior fuera poco, cada rebozo viene acompañado por una cajita que lo resguarda, misma que también es hecha con madera especial, de forma completamente artesanal.

Además de la historia y la tradición que envuelve a los rebozos, la valía de los rebozos reside en que son completamente hechos a mano, y para hacerlos se tienen que desarrollar hasta 17 pasos, debido a que el preparado del hilo, el teñido y más es completamente a mano, todo es artesanal, todo significa un trabajo personalizado, único, y eso trae como consecuencia una gran cantidad de tiempo invertido; de ahí su aparente costo “elevado”, aunque sigue habiendo rebozos para todos los bolsillos.

México es un país de artistas y artesanos, no podía ser diferente ese hecho para la creación de nuestra mexicana por excelencia, es imposible hacer que ese bello producto encaje en un mundo de consumismo voraz y economía capitalista, lo que sí es posible es defenderlo, apoyar, difundir y, sobre todo, rescatar y usarlo, porque hay ¡tantas maneras de usarlo! Que resulta fácil de combinar hasta con jeans.

Atrévete a usar rebozo, rescata la prenda, apréciala y evita que algo tan maravilloso quede en el olvido, propongamos consumir alguno de acuerdo a nuestras posibilidades y recordemos a nuestros artesanos que lo que hacen vale y que merece la pena que lo sigan haciendo.

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