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QUERIDAS ALUMNAS DEL LUX, GENERACIÓN 88…

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        Hoy me invitaron algunas de ustedes, a su reunión de amigas y ¡me dio tanto gusto verlas! ¡Me llenaron de su linda energía… como cuando era su Maestra! ¡Fue PADRÍSIMO!

         Verlas tan bien, tan felices, tan unidas… reconocerlas, recordar sus nombres y hasta algunos apellidos… conocer sus logros, sus familias, sus sueños realizados… sus problemas, sus tropiezos, sus dudas…

Tratar de encontrar y comparar a las jovencitas de 16 y 17 años que conocí y acompañé en su caminar con las mujeres en las que se han convertido, ¡Wow, fue maravilloso!

Recordar viejas aventuras y nombres, quién se juntaba con quién, a los lugares donde fuimos de viaje, las travesuras que hacían, lo aplicadas o relajientas que eran, nuestros errores y aciertos como maestros, las enseñanzas y mensajes que dejamos en sus vidas…

Y me quedé pensando que tal vez no expresé adecuadamente lo que pensaba del matrimonio… pues como más vale tarde que nunca, aquí va lo que hubiera querido decir:

Sí es muy duro a veces, y me imagino que como tod@s, a ratos los queremos matar y nos han de querer matar.  Pero a mi parecer, vale la pena seguir luchando:

 1-. Con la ayuda de Dios, siempre, porque de su mano TODO lo podemos lograr… yendo a rezar por nuestro matrimonio en misa y ante el Santísimo (como el gran consejo que me dio la Sra. Quirina Márquez de Muñoz, a quien admiro)… pidiéndole a Él y a la Virgen, cuando abrazamos a nuestra pareja, en la mañana o en la noche, al tocar su corazón: “Que yo lo ame como él necesita y que él me ame como yo necesito”… como me aconsejó mi mamá…

2-. A brazo partido… así como con el corazón partido en muchas ocasiones… porque después de 33 años de casados y 4 de novios, ¡sigue siendo el amor de mi vida! Sigo sintiendo mariposas en el estómago cuando lo veo… aún “lo encuentro guapo” como dice la canción de Mocedades… ¡y sigo percibiendo esa chispa de comprensión, de complicidad, de risa y de amor en su mirada! Porque son más los buenos ratos… ¡porque la vida, mi vida,  es MÁS LINDA Y MÁS FELIZ cuando estoy con él!

3-.  Por mis hijas… porque es lo mejor que tenemos… y lo que más en común tenemos… porque ambos las amamos con todo nuestro corazón… porque nos importan exactamente por igual a los dos… porque nos complementamos al educarlas y al quererlas… por poder compartir con alguien todas las apuraciones, pero también los logros… por darles ejemplo… por poderles decir y exigir que hagan lo que tú has hecho… aunque al final sean libres de hacer lo que ellas crean…

4-. ¡Por la nieta!… ésa fue la única razón que sí mencioné, ¡ja, ja! ¡Sigo TAN feliz de ser abuela!… por poderla compartir a partes iguales (la mitad del tiempo que quisiéramos porque también están los otros abuelos)… por gozarla juntos… por verlo en su faceta de abuelo, ¡tan diferente a la de papá!

Entiendo y creo que a veces son necesarios los divorcios cuando atentan tu dignidad o la de tus hijos… porque también eso es ejemplo y porque vinimos aquí, a ser felices…

En fin, mis tan QUERIDAS alumnas, hoy fue una noche maravillosa compartida con ustedes, con abrazos, risas y recuerdos… y alguna que otra lagrimilla… ¡las QUIERO tanto! ¡Estoy tan ORGULLOSA de todas ustedes! ¡De sus logros, de sus vidas, de su cooperación a un México mejor! ¡Sigan volando alto!

Las quiere un montón:

Su Maestra de Taller de Lectura y Redacción:

MARI AGUADO DE CUADRA.

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