La afición de León no sabe que es lo que quieren los jugadores del equipo, y la directiva esmeralda menos. La salida de Gustavo Díaz no limpió las malas vibras del vestidor y mucho menos la llegada del Bara, Bara Ignacio Ambriz.
El flamante técnico no pudo ganarle en el Estadio León al débil Lobos BUAP que está por hacer historia en el futbol mundial al descender dos veces en dos años consecutivos.
Los jugadores esmeraldas no tienen deseos de actuar ante su afición y ahora nuevamente están en el fondo de la tabla general sin aspiraciones de calificar.
En la pelea hay 21 unidades, de las cuales requieren ganar por lo menos el 80% para aspirar a meterse con 26 puntos a liguilla. De siete partidos tiene que ganar cinco juegos y empatar uno para verdaderamente amarrar un puesto en las finales.
La afición está dolida y molesta, los abucheos no se hicieron esperar en el estadio el pasado sábado. La directiva verde aceptó que sí preguntó al argentino Matías Almeida su costo anual para dirigir a León, al escuchar que cobra 1 millón de dólares, de inmediato colgó el teléfono y se fue por lo más barato.
Este es el nivel de la toma de decisiones en el Club León, por un lado anuncian que construirán un estadio de más de 100 millones de dólares y por el otro contratan al entrenador más barato, confiando que pueda revertir las malas decisiones administrativas de los últimos tres años.
Ambriz enfrenta la Copa MX el martes en Aguascalientes y el viernes viaja a la fecha 11 en Veracruz, para cuando regrese el equipo contra Morelia el sábado 6 de octubre, se volverá a encontrar un estadio casi vacío. Ojala y nos equivoquemos y todos despierten (directiva, jugadores y entrenador), de lo contrario, podríamos estar ante el peor de los torneos desde que ascendió León.
