Un tema que no dejaremos de comentar por su trascendencia, la visión actual del mismo y por supuesto las estadísticas y en general todo alrededor de esta terrible pandemia nacida en China sin que los mismos chinos sepan cómo se originó, pero que sabemos que ha dado la vuelta al mundo causando un daño terrible que nadie imaginaba.

Hay un aspecto que debemos de resaltar y que nos interesa reflexionar sobre este tema es que alrededor a este virus maligno hay muchas instituciones en el mundo que están trabajando intensamente produciendo vacunas, pues universidades y centros de estudios están buscando las raíces científicas de este mal y su posible cura no es cosa sencilla. Una infinidad de estos centros de estudios sacan cada día nuevas formas de atacar al virus.

Tenemos la novedad que ahora se puede vacunar oralmente, aunque no conocemos mucho de sus usos, su dosis y los posibles efectos secundarios en personas no aptas de recibir este tratamiento, pero estoy seguro que muy pronto se generalizará en muchas partes del mundo si se considera conveniente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es la parte rectora a nivel mundial de la aprobación o no de todas las vacunas y medicamentos para combatir la enfermedad. Consideremos que muchos países están haciendo esfuerzos porque toda su población quede totalmente vacunada, gastando una cantidad de recursos que no estaban previstos años atrás.

Existen muchas instituciones, algunas de carácter voluntario y organismos descentralizados del gobierno que están luchado por hacer una campaña con el objeto de convencer al pueblo de que se apliquen las vacunas, pues una parte importante de la población no ha querido vacunarse, alegando uno o más argumentos que no son creíbles.

Ante esta situación debemos de afirmar que todavía nadie de ese cúmulo de instituciones y de estudiosos científicos de todo el mundo conocen a fondo la problemática que ocasiona este virus, y solamente estamos ellos, nosotros y los gobiernos respectivos buscando la verdad, pero lamentablemente todos los gobiernos e instituciones de salud están tomando decisiones de acuerdo a resultados y lo más grave, sobre todo, a estadísticas, que en algunos casos no resultan confiables.

Por otro lado, hay una discusión alrededor de las vacunas sobre la utilidad de cada una de las marcas producidas por diferentes laboratorios, algunos de ellos que no han sido aprobados por la OMS, pero se siguen aplicando. La verdad es que todos vivimos una desinformación, cuando hace seis meses no se había pensado en la variante OMNICRON y ahora está presente en forma de contagio monumental y con efectos nocivos menores, pero con daños colaterales muy diversos, no sabemos cuándo se termine y ¿quién nos puede afirmar que no vendrá una nueva variante con diferentes características? ¿Quién nos puede dar certeza de que las vacunas que se han aplicado puedan solucionar esta, o más variantes y si hay necesidad de otra vacuna?, que sería una locura por su costo y tiempo de aplicación.

Hay un enemigo muy peligroso, pero decimos categóricamente que la irresponsabilidad de mucha gente que no utiliza las recomendaciones de la OMS, consistentes en uso adecuado del cubrebocas, la sana distancia, lavado frecuente de manos y el uso del gel antibacterial agravan la situación. Seguimos en dirección agresiva a terceros, permitiendo que se celebren eventos masivos de diversión que aumentan la posibilidad de contagio.

Queremos exhortar a quienes estudian el sistema de vacunación y a los encargados de difundirlas a que no cometan el error de mal informar como lo hace el Subsecretario López Gatel, respaldado por el Secretario de Salud.

Todos debemos formar un criterio de aceptación total y establecer acciones, uniendo esfuerzos para disminuir esta enfermedad y encontrar su solución a la brevedad posible.

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