¿Serías capaz de ingresar voluntariamente en un manicomio donde hay abusos de todo tipo, golpes, violencia y hasta asesinatos imprudenciales?
Cualquiera diría que no, pero a finales del siglo XIX hubo una mujer que lo hizo, convirtiéndose en una de las mejores periodistas de su tiempo y la primera reportera encubierta. Su nombre fue Nellie Bly.
Nellie Bly nació en 1864 con el nombre de Elizabeth Jane Cochran, pero eligió un seudónimo como muchas escritoras y periodistas de la época. Su familia perdió su fortuna y con muchos esfuerzos pudieron salir adelante y se mudó a Nueva York. Lectora voraz e incansable, odiaba los artículos machistas que se publicaban en los diarios, de modo que fue a pedirle trabajo nada más ni nada menos que a Joseph Pulitzer, en cuyo honor llevan el nombre los famosos premios de periodismo.
En un principio, escribía artículos sobre eventos sociales y recetas de cocina, pero ambiciosa como era Nellie, quería lograr más. Su jefe le advirtió que le publicaría, pero cualquier riesgo sería bajo su responsabilidad.
Comenzó a investigar entre la gente de la Gran Manzana y supo de la situación del manicomio para mujeres de Blackwell, donde se maltrataba a las pacientes. La situación era espantosa, y la periodista debía sacarlo a la luz… pero la jefa de enfermeras, la señora Grady, jamás daría una entrevista.
De modo que Nellie Bly ideó un plan.
Fue a una casa de huéspedes en Manhattan y comenzó a gritar y balbucear, golpeando las paredes. La policía la detuvo y todos creyeron que estaba loca. Fue así como la internaron en el horripilante manicomio.
LOS CRÍMENES DE BLACKWELL
“Blackwell es una trampa para humanos. Es fácil entrar, pero una vez dentro, es casi imposible salir”, escribiría Nellie tiempo después.
Lo que presenció fue horripilante: muertes imprudenciales, torturas, ahogamientos disfrazados de terapias, golpes, negligencia, azotes por pedir agua; enfermeras que ganaban una miseria y hacían mal su trabajo; señoras con Alzheimer a quienes no se atendía, etcétera. En diez días, Bly recopiló todos los abusos, registrando cuanto veía.
Confirmó que la única forma de salir de allí era en un ataúd… a menos que la ayudaran.
El onceavo día llegó personal de su periódico y la sacó del lugar. Mrs. Grady supo de antemano que su vida profesional estaba podrida.
Hubo una investigación denunciando todo: en el mejor de los casos eran irregularidades, en el peor, infamias y crímenes. Mientras Blackwell se desmoronaba y las mujeres eran atendidas, Nellie se catapultaba como la mejor periodista de su tiempo
HASTA EL ÚLTIMO DÍA
Después de su éxito, Nellie siguió viviendo aventuras: dio la vuelta al planeta como en “La vuelta al mundo en 80 días”, cubrió la convención de 1913 a favor del voto femenino y corresponsal en la Primera Guerra Mundial.
La neumonía acabó con ella a los 57 años, dejando un legado. Por ejemplo, Ryan Murphy, creador de la serie “American Horror Story” se basó en ella para crear al personaje de Lana Winters, quien es una periodista que se infiltra en un manicomio. El reportaje de Blackwell se puede leer en la página del Fondo Editorial Tierra Adentro.
No cabe duda que la vida de Bly siempre será noticia.
