
Justamente en una semana, México y los mexicanos viviremos la demolición real del Poder Judicial. ¿Y qué, con ello? Para millones de ciudadanos y familias enteras, no significa nada. Total, y absoluta indiferencia y apatía. ¡Ni lo entienden! No saben lo que es, ni para qué sirve. En el mejor de los casos, asocian el Poder Judicial con el Ministerio Público.
Y esa asociación para ese pueblo “sabio” e ignorante, tiene un tufo de corrupción de la mano de cientos de miles de abogados, los popularmente conocidos “Licenciados”, que, coludidos con autoridades, delinquen al amparo de la ley y han lesionado a otros cientos de miles de mexicanos. En fin, que todo eso siempre ha olido a podredumbre.
Indudablemente, mucho de “eso” es cierto. No por ello, todo ni todos representan corrupción. Pero, ese maldito cáncer social y político que ha estado y sigue ahí, más enquistado que nunca, en todas las instituciones de gobierno, también están presentes en los otros dos poderes del Estado, el Ejecutivo y Legislativo. No se diga, en los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal.
El nepotismo tan característico del Poder Judicial está igual de presente en el Poder Ejecutivo y Legislativo. Ni que decir, en el ámbito de gobierno municipal, estatal y federal. ¡Sí! Esa práctica de favorecer a familiares y amigos, en la asignación de puestos de trabajo y en el otorgamiento de contratos de servicios, sin considerar el mérito o la capacidad de las personas, para obtener dicho beneficio.
He querido referirme al nepotismo, porque fue la supuesta causa, razón o motivo, que desde su inicio expuso el entonces presidente de México, AMLO y hoy repite cómo muñeca de ventrílocuo, la actual mandataria, Claudia Sheinbaum. Para llevar a cabo eso que han denominado reforma judicial. Ambos personajes de la 4T han vociferado el nepotismo y corrupción existente en el Poder Judicial, cómo si en el Ejecutivo y Legislativo no hubiera.
¿No está más que documentado, el nepotismo a favor de los hijos de López Obrador y la corrupción expuesta en cientos de casos del gobierno de AMLO Y SHEINBAUM, que han beneficiado con empleos y negocios en el gobierno federal, en los estados y municipios donde gobierna MORENA?
Ahora pretenden imponer una reforma judicial, por medio del voto del pueblo, que no sabe, ni conoce que es el Poder Judicial, ni para que sirve y mucho menos conoce, a los candidatos a cargos de jueces, magistrados y ministros. ¡Peor aún! También está documentado, que muchos de esos abogados y abogadas, tienen nexos con el narcotráfico -los socios de la 4T- .
La reforma judicial, no es una reforma que se origine en el deseo de impartir justicia, se origina en el deseo de controlar uno de los poderes que era necesario obtener, para que todo el aparato político, quede en manos de una sola corriente de pensamiento, que es la 4T y MORENA. Así, tener el poder total, el poder absoluto del Estado mexicano.
El 1 de junio del 2025, será una elección donde el gobierno de MORENA pone todas las candidaturas. El INE, tomado y controlado también, por el gobierno de la 4T será el encargado de contar los votos, de manos de sus funcionarios, NO de los ciudadanos. El no ir a votar, contará lo mismo a ir a votar. No existe ninguna certeza legal de una elección limpia, imparcial, ni mucho menos democrática. Todo es una farsa, preparada y orquestada desde el gobierno de la república, donde la presidenta hace campaña, utilizan las instituciones y hasta los bienes patrimonio de la nación, cómo fue el caso del buque insignia Cuauhtémoc, promoviendo a candidatos con nombres y apellidos.
El colmo del cinismo por parte del gobierno de la república, lanzar a la calle a los “siervos de la nación”, sin portar el nefasto chaleco guinda que los identifica como empleados federales, e ir casa por casa, entregando publicidad informativa en forma de acordeón, para que los acareados del gobierno sepan por quién votar.
La respuesta no está en el acordeón, está en la verdadera conciencia ciudadana de NO ir a votar el 1 de junio. NO podemos ser cómplices de la instalación de una verdadera tiranía constitucional, como por desgracia sucederá en una semana.