¡Gracias, Ernestina, por tu ejemplo!
El mejor uso que se le puede dar a una buena historia no sólo es contarla, sino conseguir que la audiencia la viva contigo. Ernestina Luna, guanajuatense que ganó el tercer lugar en el Concurso Nacional de Relato “Memorias del Viejo y la Mar”, nos hizo vivir con ella ese momento en el que las plantas de sus pies pisaron por primera vez el suelo arenoso a la orilla del mar, entre las rocas y las palmeras.
A sus 66 años, Ernestina vio cumplido el sueño de conocer el mar, de sentir la brisa marina por primera vez en su vida y de zambullirse en el agua salina después de vencer el miedo a ser absorbida por la corriente. Ernestina, beneficiaria del centro gerontológico de la colonia Las Teresas, nos enseñó a convertir una distracción normal, pasajera u ocasional en una gran oportunidad, personal e intransferible, para celebrar la vida y ayudar a otras personas a contrarrestar el clásico déficit de empatía o salir de algún problema emocional.
Contar historias estimula nuestro espíritu creativo, enriquece nuestro repertorio del lenguaje y ejercita la memoria, entre otros beneficios, pero también facilita la comunicación intergeneracional y alimenta la afectividad: nos queremos más o nos damos a querer más. Con la historia sobre sus tres días en la playa, Ernestina, quien además tomó la determinación de mantenerse físicamente apta a medida que su edad avanza, nos dio una gran lección: ver la vida como un desfile de momentos para aprender, crear o crecer.
No es una habilidad con la que nacemos ni una que nos transfieran por telepatía u ósmosis, pero desde el Gobierno Municipal tratamos de multiplicar con creces los programas que llevan implícito el desarrollo de habilidades para la vida, como muchos que ofrece el DIF local, la Dirección de Atención a la Mujer, el área de Prevención Social de la Delincuencia, la Comisión Municipal del Deporte, la Dirección de Desarrollo Social y Humano, la Dirección de Cultura y Educación o la Comisión edilicia de Igualdad de Género. Historias como las de Ernestina nos ayudan a comprender cosas, fenómenos o realidades desde la óptica gubernamental y trazar o redirigir políticas públicas cuyo objetivo principal es lograr que vivas y te sientas mejor.
¡Gracias, Ernestina, por tu ejemplo!
