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Por un mayor consumo de productos hechos en México (PARTE II)

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¿Por qué se da esta situación en la que los bienes de consumo importados cada vez tienen una mayor participación en el mercado nacional, no obstante, la fuerte depreciación del peso mexicano frente al dólar? Desde luego que hay muchas razones, y en este espacio pretendo mencionar cuatro de ellas, las cuales generalmente no son las que las leemos en los análisis de los grandes despechos de consultoría. Y es que para muchos, la explicación de este fenómeno se da por precios y competitividad, pero no necesariamente es así, a continuación explico por qué:

  1. El problema persistente de subvaluación y contrabando técnico en las aduanas del país hace que de manera “legal”, ante los ojos de la autoridad, se importen miles de millones de dólares de mercancías que después terminan en tianguis, establecimientos comerciales y hasta en las grandes cadenas comerciales. Estos productos, en muchas ocasiones, son producidos en países en los cuales no existen los mismos estándares laborales que en México, se pagan sueldos inclusive más bajos de los que se pagan en México, y además no pagan los correspondientes impuestos a la importación y el IVA. Estos productos llegan a ser vendidos con precios más bajos que los ofrecidos por los productores nacionales, lo que desplaza a la producción nacional en favor de los productos extranjeros, en especial los originarios de Asia.
  2. Tengo conocimiento de que algunos compradores de grandes cadenas minoristas nacionales tienen como consigna incrementar su margen de rentabilidad, y para ellos, la única manera de lograr esto es abasteciéndose de las grandes fábricas ubicadas en China, las cuales pueden producir los productos que demandan aprovechando las grandes económicas a escala que sus plantas les permiten. Esto debido a que abastecen a comercializadores de todo el mundo y tienen gigantescos volúmenes de producción. Desafortunadamente, estas economías a escala no las tienen muchas fábricas de México, por lo que les resulta imposible competir en precio con sus pares extranjeras.
  3. Relacionado con los dos puntos anteriores, está el problema por la obsesión de las cadenas comerciales por comprar lo más barato posible, y no necesariamente para vender los productos a precios más bajos, sino para incrementar sus márgenes de rentabilidad. Esta obsesión por los precios bajos, que de hecho es un fenómeno que se observa en todo el mundo, es causante de que los sueldos no puedan aumentar para millones de trabajadores en Asia, y México no es la excepción.
  4. Está finalmente el tema de las normas oficiales mexicanas, muchas de las cuales no están actualizadas. Tenemos por ejemplo, que en el caso del sector calzado no existe una norma de inocuidad que impida que en México se comercialicen zapatos que contienen sustancias tóxicas, como plomo, mercurio, ftalatos, cromo, entre otros. Esto es un problema porque luego México es inundado de productos importados de baja calidad provenientes de naciones asiáticas. Y es que en México los chinos pueden vender productos que ni en su propio país los fabricantes podrían vender.

Desde luego que existen más razones que explican por qué el consumo de bienes importados crece a tasas muy por encima del consumo de bienes hechos en México. Y si, es verdad que los fabricantes nacionales deben invertir en sus empresas para ser más productivos y competitivos en un mundo cada vez más globalizado; pero también es cierto que se debe romper el círculo vicioso en el que estamos, por lo que se deben generar condiciones de “piso parejo” para competir. Muchos industriales no quieren invertir en bienes de capital para sus empresas, porque precisamente ven que sus ventas van en caída a costa de mayor presencia de productos importados.

Es importante pues, que en la generación de la nueva política económica que regirá al país en los próximos seis años se tomen en cuenta estos elementos y se busque que se aproveche el dinamismo en el consumo que ha observado México, que como ya se mencionó, no es producto de una mejora en los niveles de vida de la población, pero sí es producto de una mayor cantidad de gente trabajando. Si no se toman medidas para modificar esta tendencia, veremos que el consumo interno también se estancará, dado que no se pueden crear empleos bien remunerados cuando la mayor parte de lo que se vende es de origen extranjero.

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