Si hay alguien que no sabe de fútbol en este país, soy yo. Sí. Me declaro inepta en temas del balonpié. Sí. Sé cuál es la dinámica general del juego, las principales reglas y cómo se van moviendo de posiciones los equipos en las tablas, pero aficionada de hueso colorado, le confieso, no lo soy. Identifico a uno que otro jugador, sé qué equipos son buenos y qué otros no tanto, pero de ahí a que vaya al estadio, es otra cosa.
Como buena mexicana, apoyo a la selección, me emociono y contagio a mis hijos del gusto ante las victorias del tricolor. Y si bien, tanto en México como en todo el mundo, creo yo, existe un dicho que dicta que en reuniones no se habla “ni de política, fútbol o religión”, a últimas fechas apegarnos a tal regla, es inevitable. Todos nos hemos vuelto “expertos” en mundiales, expertos en política, que si la extrema izquierda llegará al poder, que si ya negoció la derecha con la izquierda.
Al menos da gusto que de “oídas” muchos queramos mantenernos informados y vigentes. Sin embargo, si nos dan a escoger entre ver un partido de la selección mexicana o incluso de las selecciones de otros países, a participar en una mesa de discusión sobre las propuestas de los candidatos a la presidencia, la mayoría de los mexicanos se inclinará por el balompié. Cualquiera que cambie los canales en el televisor con el control remoto, se encontrará con un partido de fútbol o con comentaristas analizando las jugadas, las estrategias, las causas de las pérdidas o las derrotas.
No es casualidad que el último debate presidencial se llevara a cabo antes de que iniciara el mundial de Fútbol en Rusia. Si se hubiera llevado a cabo en fechas posteriores a iniciada la contienda por la copa mundial, simplemente los índices de audiencia hubieran sido mucho menores.
Los candidatos inclusive aprovecharon el primer triunfo de la selección, para hacer promoción a su favor, argumentando que si todos los pronósticos y encuestas apuntaban que Alemania vencería a México, y no fue así, cualquier resultado lejano al esperado, pudiera darse el próximo primero de julio. Para el próximo domingo que se lleven a cabo las elecciones federales, se jugarán los octavos de final del Mundial de Rusia 2018. Con las sorpresas que nos ha traído el reciente mundial de fútbol y con el buen desempeño del tricolor, cualquier cosa podríamos esperar para el primero de julio.
En cuanto a los partidos programados para este mundial, si el equipo nacional pasa a la primera ronda, jugaría, ya sea el 2 o de 3 julio, dependiendo del lugar en el que quede. Por difícil que parezca en esta ocasión, lo importante será entender que el fútbol y la política no deben estar peleados, podremos disfrutar del deporte y ejercer nuestro derecho y responsabilidad de votar en las próximas elecciones, como todos unos “campeones”. ¡Viva México!
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