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El poder de una historia

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Leyendo mis colaboraciones de este año, me doy cuenta que todas han estado enfocadas en la amenaza que representa, el presidente de los Estados Unidos, para México. Percibo que mis palabras se han tornado en algo lúgubre y, hasta cierto punto, pesimista. Y es que lo que leo, veo y escucho, tiende a apuntar el dedo, en esa dirección. El tema Trump es lo de hoy. Hablamos de él como si se tratara de una especie de anticristo, que viene a aniquilar al mundo y, en particular, a nosotros, los mexicanos. Sin embargo, los datos macroeconómicos y financieros – sin ser espectaculares – parecen contradecir estas historias. Cabe entonces la posibilidad de que a lo que verdaderamente tememos es a nuestras historias. Lo trágico sería entonces que, nosotros, las hiciéramos realidad.

En días recientes, me encontré con un artículo que trataba precisamente este tema: el poder de las historias. En dicho texto, escrito por Mark Buchanan, se hacía referencia al Premio Nobel de Economía, Robert Schiller. Las investigaciones que Shiller ha realizado, a lo largo de su carrera, le han llevado a afirmar que, la virulenta propagación de historias sin fundamento, podrían generar incertidumbre que, a la postre, impactarían negativamente el gasto en consumo y la inversión empresarial. Esta psicosis colectiva, pudo haber jugado un rol protagónico, tanto en la Gran Depresión de 1929, como en la crisis financiera global del 2008. Shiller ha llamado a este fenómeno, “economía de relato”. Y tal como se señala en el citado artículo, si de algo sabe Trump, es de contar historias.

Es probable entonces que, la caída de casi 26 por ciento, en la comparación anual del Índice de Confianza del Consumidor, publicado por el INEGI, tenga un fundamento subjetivo, más que objetivo. Prácticamente todos los componentes de este índice se deterioraron, tanto en su comparación anual, como en su relación con el mes previo. Al parecer los mexicanos han percibido que su situación económica, así como la del país, se ha descompuesto en los últimos doce meses. Pero los componentes que más cayeron, son los relacionados con las expectativas. Las personas no creen que su situación vaya a mejorar en el siguiente año; y tampoco prevén una mejoría en la economía mexicana. Por esta razón, señalan que no estarían dispuestos, ni preparados, para realizar compras de bienes durables.

El ”storytelling” se ha vuelto muy popular en la mercadotecnia. Diferentes marcas de bienes y servicios, han optado, desde hace tiempo, por vender por medio de relatos. Esto ha funcionado, en muchas ocasiones, mejor que la publicidad tradicional. Parte del éxito de esta estrategia está en que, los consumidores, creen más en una historia bien contada, que en un anuncio publicitario. Suena razonable entonces que, este mismo fenómeno, se pueda presentar en cualquier ámbito de nuestra vida como sociedad. Inclusive ha sido, a través de las historias, como hemos evolucionado. Lamentablemente, cuando los relatos no son positivos, y se propagan masivamente, los efectos pueden ser desastrosos. Así de poderosas son las historias. ¿Qué relatos queremos contar? ¿Qué historias queremos escuchar?

Mi correo: gituartem@gmail.com

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