Que si el estadio del equipo León, que si Roberto Zermeño Reyes, que si Héctor González González, que si son ladrones, que si los dueños del Pachuca, que si el juez, que si el municipio, que si el alcalde Héctor López Santillana, que si Carlos Medina Plascencia, que si Ernesto Ayala Torres, que si los asaltos, que si Juan Carlos Muñoz Márquez, que si Luis Enrique Ramírez Saldaña, que la inseguridad, que si el que robó el “jersey” es mexicano, que si Alejandra Barrales es dueña de un departamento en Miami, que si las clases necesitadas, que Beltrones dice que el PRI no es corrupto, que si Donald Trump, que si llovió, que si hace calor, que me fue mal por culpa de mi jefe, que todos son abusivos conmigo…
-Que si esto, o el otro.
-Pero…
-Un gran PERO….
-¡Pero YO no!
Cada uno es una blanca palomita.
-¿Cierto?
La verdad es que somos individuos. Es decir una unidad, del latín individuus o no divisible. No compartimos, no nos dividimos. Solo y exclusivamente somos uno.
-Solo yo.
Bueno, mi Ego y Yo. Por supuesto.
¿Pero qué somos?
Creemos o hemos entendido que somos seres que conforman la humanidad, es decir un ser humano.
¿Animal?
¡Sí animal!
No en el sentido peyorativo o insulto.
Pues sí, animales, aunque para muchos sea difícil aceptarlo.
La definición es un ser vivo que tiene capacidad para razonar, hablar y fabricar objetos que le son útiles; desde el punto de vista zoológico, es un animal mamífero del orden de los primates, suborden de los antropoides, género Homo y especie Homo sapiens sapiens.(Wikipedia)
Jamás pensamos que somos animales. ¿O sí?
Aceptémoslo…
Sí somos animales que hemos evolucionado a lo largo de 200 millones de años y tal vez más (4,500 millones) en el desarrollo de nuestra especie.
-¿De Adán y Eva?
-Pues….
Es una forma de dar una explicación y colocarnos en otro contexto con el resto del reino animal. Un sentido, digamos, creyente.
La posibilidad de controlar a otros seres vivos, incluyendo al mismo hombre.
Todo lo que sucede alrededor de nosotros tiene una simple causa:
– Nuestras acciones, o la ausencia de ellas.
¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano? (Chava Flores)
¿A qué le tiras cuando mientes mexicano?
¿A qué le tiras cuando te quejas mexicano?
Le tiramos, criticamos, culpamos, ofendemos y hacemos chismes a los demás, cuando realmente somos los responsables de lo que estamos viviendo. O simplemente para dividir o buscar beneficios para mantener nuestro pedazo de dominio, nuestro poder, nuestro pequeño ladrillo.
Un mexicano que no hizo su trabajo, que se siente frustrado, culpa a los demás de su falta de preparación, su incapacidad para integrarse, su negligencia para desarrollarse. Por su envidia permanente hacia los que han logrado ese sueño en su vidas.
Está en nuestra naturaleza: quejarnos. Siempre. Y no hacer nada.
Hace ya algunas semanas hice una propuesta. (Nou Camp)
Las voces quieren encontrar culpables. Ninguna solución.
¿Invertir? Para tener un proyecto incluyente. ¡Jamás! ¿Compartir? Mucho menos.
Solución: ninguna. Solo quieren un culpable.
¿Un culpable?
Lo siento: no es uno…. ¡Somos todos!

Lo mismo da cualquier tema: inseguridad, delincuencia, organización, educación, finanzas, economía, Municipio, Gobierno del Estado y en lo que hacemos, en todo, sí, en todo México es igual.
No es posible ayudar a otro a salir. Lo mejor es perjudicar, asediar.
Todos tenemos intereses particulares que pueden ser compartidos si yo obtengo un beneficio. Las acciones son manipuló, usó, utilizó, monopolizó, y las preposiciones: yo, mi me conmigo. Los demás… bueno, que se rasquen con sus uñas.
Los que quieren obtener un beneficio son sumisos, dóciles, obedientes, agachados, sometidos, aprovechados y demás adjetivos calificativos que puedan imaginar.
El proceso del pensamiento que ha de contribuir en beneficio de los demás puede ser planeado por personas inteligentes, pero ejecutado por individuos astutos que distan de ser inteligentes, es decir, aprovechan todo el esfuerzo de alguien para llegar en el último momento…….. ¡Y obtener los beneficios!
Si realmente queremos ver un cambio en el Estado o nuestro Municipio deberemos dejar de pensar en EL UNO y busquemos la unión, el trabajo en equipo. Dejemos de buscar culpables y empecemos a encontrar soluciones. En vez de quejar, criticar, ofender, envidiar, es mejor utilizar las tres C: construir, compartir, contribuir.
Si no tienes algo bueno que decir de alguien, es mejor quedarse callado, porque si no lo haces otro estará diciendo lo mismo de ti y lo más probable es que no te guste.
¡Ah! Y deja de utilizar la frase: ¡pero yo no!
¡Hasta la próxima!
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