Derivado del artículo anterior, donde señalaba que habría una segunda parte, debo compartirles estimados lectores, que recibí un sin número de comunicaciones no solo para interesarse en el tema, sino, para sentirse identificados como víctimas de estos delincuentes de “cuello blanco”. Sorpresivamente, varias personas identificaron con nombre y apellidos a los miembros del NCIL. Sin embargo, dentro de estos contactos que recibí, uno de ellos, me pidió dejar de escribir sobre este tema, de lo contrario habría represalias.
Dejo aquí este tema, por ahora, seguro que contaré con su comprensión. No sin antes agradecer a los miles de mujeres y hombres que semana a semana me hacen el favor de leerme y, sobre todo, compartir mis publicaciones. ¡Sí! Son miles de lectores, que, de acuerdo con los reportes de mis redacciones, me distinguen con seguirme. De todo corazón, gracias y a seguir luchando por tratar de dignificar a la ciudadanía y empoderarla por el bien de nuestras familias y de México. Ahí va mi artículo…
¡SI NO PUEDEN, RENUNCIEN!
Hace 15 años que el empresario Alejandro Martí, pronunció ante gobernadores del país y ante el entonces presidente de México, Felipe Calderón, la frase: “Si no pueden renuncien, pero no sigan usando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción”, en reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública. Esas palabras, hoy más que nunca debemos retomarlas y hacerlas nuestras, para exigir que renuncien los malos gobernantes y funcionarios.
El país está envuelto en llamas, la escalada de violencia continua sin freno alguno. No existe por parte de ninguna autoridad municipal, estatal o federal, la mínima estrategia para combatir el más grave flagelo que nos aqueja a todos los mexicanos por igual, la inseguridad. Las autoridades de los tres órdenes de gobierno, solo se dedican a cuantificar los muertos, a acordonar los lugares donde se cometió un delito y a decir las ya célebres palabras, que repiten todos por igual: “Se trata de una lucha entre cárteles, por controlar la zona”.
Y con estas palabras, levantan a los muertos y se preparan a recibir el siguiente reporte de una nueva masacre, donde ya se ha “normalizado” para la autoridad estas lamentables situaciones y lo peor aún, es que, para muchos ciudadanos, también se ha convertido en “algo normal”. Nadie hace nada, estamos a merced del crimen organizado con total impunidad y lo peor, es que ya cualquier mugroso replica estas conductas criminales y antijurídicas, sabedores que no hay autoridad alguna que haga algo.
Mientras todo el territorio nacional es del crimen organizado, nuestra clase política que incluye a TODOS los partidos políticos por igual, están a lo suyo, organizándose y poniéndose de acuerdo para ver que les toca y que puesto aseguran para la siguiente legislatura estatal o federal y claro está, también en lo municipal agrupándose y repartiendo el suculento botín electoral. Ahora como nunca, utilizando el hueco discurso de la importancia de la participación ciudadana, la cual sigue ajena a todos estos enjuagues y sin ser tomados en cuenta para nada.
En verdad, que hoy más que nunca, debemos exigir la renuncia de Alcaldes, Gobernadores y por supuesto, del inútil, corrupto y nefasto presidente de México, que junto con muchos, pero muchos de sus colaboradores de los tres niveles de gobierno, solo ocupan las oficinas gubernamentales y cobran cada quince días sus suculentos sueldos, sin hacer nada ni cumplir con sus respectivas funciones. Eso también, es corrupción.
