En estas últimas semanas parece que el candidato que obtuvo mayoría de votos y al que están a punto de darle la constancia de mayoría, se considera ya presidente de la República, pues intenta tomar el poder activando y nombrando a los responsables de las áreas de importancia. Ya hemos visto que ha nombrado al Secretario de Gobernación, de Educación, Relaciones Exteriores y una lista ya crecida que esperan recibir su responsabilidad junto con el presidente el 1° de Diciembre.
Debemos de acostumbrarnos a pensar que el nuevo presidente ha tenido el apoyo de 30 millones de votos, contrastando con sus adversarios de una forma aplastante, con mayorías en los congresos y muchos gobernadores del partido Morena. Eso le da un estatus de credibilidad muy alta; sin embargo, si analizamos cada uno de los nombramientos, lamentablemente no existe una congruencia en algunos por su bajo o nulo perfil para ocupar un puesto tan importante.
No estamos en contra sistemáticamente de los nombramientos, pero sí tenemos que pensar que este nuevo presidente ha recibido del actual gobierno una sumisión total, y los países importantes como Estados Unidos y Canadá, han tomado la decisión de visitarlo, felicitarlo y establecer convenios que no los conocemos, pero esperemos que sean benéficos para México. No queremos pensar que alguien del extranjero se aproveche de una posible falta de experiencia de él mismo y también de sus colaboradores para obtener ventajas y hacernos daño a todos los mexicanos; pero hay dos nombramientos que especialmente han unificados los criterios en su contra. Ponemos el caso de Manuel Bartlett, que ha sido nombrado como Director General de la Comisión Federal de Electricidad, y dicho por muchos de sus propios compañeros de partido, entre ellos Tatiana Clouthier, y también la iniciativa privada ya han hecho referencia que no se debe poner en manos de una persona que no es capaz de llevar la gran responsabilidad de la Comisión Federal de Electricidad.
Yo me uno y coincido con las opiniones anteriormente expresadas de muchos, porque independientemente del historial de este recién propuesto director, tiene antecedentes nefastos, y recordemos en 1988, cuando siendo Presidente de la República Miguel de la Madrid él era Secretario de Gobernación y las elecciones no iban de acuerdo a lo que pretendía el Presidente e inventaron por allí que se había caído el sistema. Muchos afirman que le quitaron el triunfo ganado legítimamente Cuauhtémoc Cárdenas. Independientemente del trinquete, en aquel entonces era un conocido priista y ha cambiado de partido y de camiseta 3 veces, y ahora presume como fiel seguidor de Morena. Esto muestra a todas luces que tiene un interés por demostrar poder, no importa la ideología que se maneje, lo importante es tener cargos de responsabilidad que le permitan desarrollar su pretendida grandeza.
Por elemental razonamiento, quien debe dirigir una paraestatal como CFE debe ser un técnico y no por un político, se requiere una persona que conozca a fondo la problemática y tenga experiencia en los problemas de la alicaída Comisión Federal de Electricidad, que lamentablemente está casi en quiebra y ha perdido 28,400 millones de pesos al segundo trimestre de 2018. Nos preguntamos cómo la podemos poner en manos de un político con malos antecedentes y que seguramente ni siquiera tiene la capacidad de cambiar un foco fundido. El tamaño del problema es mayúsculo y se requiere un técnico calificado con un perfil totalmente diferente a esta persona que ha nombrado el nuevo presidente.
También está el caso de PEMEX, otra decisión que ha resultado poco grata, pues la responsabilidad requería de un técnico calificado, con experiencia en los problemas del petróleo y energía. Tampoco es afortunado nombrar a Octavio Romero, que es un Ingeniero Agrónomo y que ha fallado en sus intensiones políticas en Tabasco, su tierra de origen, y que no tiene ningún cargo cercano al manejo de hidrocarburos y del petróleo crudo, y ya no digamos de petroquímica y otros derivados, pues no tiene la preparación suficiente.
López Obrador invitó a desayunar a su casa a Meade, su rival que sin ser un auténtico priista representó al PRI y fue derrotado, pero le demostró que ahí no debía de haber rencores y que urge unidad en todos los mexicanos. Es un punto muy bueno y todo mundo ha alabado esa decisión. A Anaya, que también piensa recibirlo, lo tiene pendiente y va a reprogramar su agenda.
Otro de los problemas importantes para estas dos para estatales es la parte sindical, los dos sindicatos de PEMEX y de CFE son poderosos y muy mañosos. Ya hemos recibido la noticia que los sindicalizados de PEMEX, están amparados por la ley para no dar información de las actividades del sindicato y también de la actividad por la que se sospecha que están en contubernio con el huachicoleo, que es un lastre que le van a heredar a la nueva administración ¿Cómo es posible que se pueda obtener ilegalmente gasolinas refinadas sin la ayuda de técnicos petroleros, pues son materiales inflamables, explosivos y delicados en su manejo?
El próximo miércoles va a recibir la constancia de mayoría el que va a ser nuevo Presidente, López obrador, y él ha contestado que en septiembre inicia una gira para consultar a todos los mexicanos sobre los planes que tienen, porque debemos de aceptar y elogiar que ha prometido cosas muy buenas en el aspecto de componer y terminar los centros hospitalarios, que por negligencia de anteriores administraciones no se han podido terminar y en la programación de las ayudas ha ofrecido duplicar la ayuda a adultos mayores, como también ha anunciado que va a ir a Chiapas para que se inicie un proceso de reforestación con árboles frutales y maderables, con cerca de 1 millón de estos árboles.
