El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, al inicio y durante el desarrollo del mismo, se consideraba como la obra magna que iba a detonar el crecimiento integral de la aviación y del país. Y preguntamos ¿por qué se tiene que hacer un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México?
Si hacemos un poquito de historia, hace más de 15 años ya se veía una sobresaturación del aeropuerto actual y es así que el Presidente de aquel entonces, Vicente Fox, y su administración, tomaron la de decisión de hacer un nuevo aeropuerto y todo mundo recordamos con tristeza el intento fallido en el pueblo de San Mateo Atenco y el fracaso del gobierno. Pues sucede ahora que, después de las elecciones y ante la abrumadora victoria en las urnas de Manuel Andrés López Obrador, este ha declarado que no va a seguir construyéndose este nuevo aeropuerto; reconoce que el aeropuerto actual es insuficiente y propone la ampliación del Aeropuerto de Santa Lucia, que actualmente lo utilizan las naves de la Fuerza Aérea Mexicana. Sus razones son, que el gobierno no debe gastar como fondos propios una cantidad tan enorme en inversión de los fondos públicos compartidos con el capital privado.
Podemos decir que todavía no se dice la última palabra, pues están en reuniones para determinar qué es lo más conveniente entre los actuales secretarios de comunicaciones y transporte y los correspondientes a los propuestos por López Obrador y muchos otros asesores para tomar una última decisión.
Si se llega a tomar la decisión de no hacer el nuevo aeropuerto en el lugar donde está destinado, podemos brevemente señalar algunos argumentos que a todo México y ustedes, amables lectores, les expongo.
El nuevo aeropuerto, que ya se está construyendo, queda a 5 kilómetros del aeropuerto actual. La base militar Santa Lucia está a una hora en auto en condiciones aceptables de tránsito.
La Cámara Nacional de Aero Transportes CANAERO afirma que la industria aérea aporta 2.9 del PIB. La decisión de la Cámara sobre la construcción de este aeropuerto está respaldada por todos los socios y por numerosas organizaciones internacionales. Inclusive por la asociación Internacional de Transporte Aéreo IATA.
Se habla de que actualmente se manejan 90 millones de pasajeros, que vienen del extranjero una gran parte, y tienen conectividad, que es una de las bases importantes que el otro aeropuerto no tendría, para todas las ciudades del interior de la República y también para escalas internacionales, y con nuevo aeropuerto se podrían manejar hasta 140 millones de pasajeros. Así se desarrollaría un movimiento intenso, no solamente de pasajeros, sino también de transporte de carga, que incrementaría quizá hasta en un 40%.
El aeropuerto actual tiene 2 pistas, que están funcionando aceptablemente, pero ya con deficiencias, pues fueron construidas con tecnología de hace muchos años; por ejemplo, la asociación de pilotos aviadores que agrupa a todas las líneas aéreas nacionales nos informa que el actual aeropuerto tiene dos pistas que se ven interrumpidas en muchas ocasiones por niebla y hay muchos retrasos en el año, y también, que debido al gran trafico aéreo hay retrasos en las salidas y llegadas y se tienen que utilizar aeropuertos alternos.
El nuevo aeropuerto contará con 3 pistas más grandes, con mejor tecnología, incluso se podrán utilizar al mismo tiempo las 3 pistas con aviones en arribo y salida, no le afecta la niebla, pues se puede incluso aterrizar con visibilidad cero. La seguridad de los pasajeros aumentará por los adelantos técnicos conectados a las torres de control.
La construcción de este nuevo aeropuerto está trabajándose con fondos participativos del Gobierno Federal y de la iniciativa privada, se han pagado 25,000 millones de pesos y están comprometidos para pagarse 120,000 millones de pesos más.
El aporte económico turístico al país es actualmente de 22,000 millones de dólares, posicionándose como la tercera fuente de ingresos del país. Con el nuevo aeropuerto esta cifra se vería incrementada enormemente.
Si el nuevo gobierno decidiera suspender las obras y se empeñara en hacer un nuevo aeropuerto en otra parte, imaginemos el desastre económico nacional que provocaría y el retraso del desarrollo integral del país. Porque hasta el primero de diciembre de este año se perderían cerca de 200,000 millones, quedándose como inversión inútil y sin uso adecuado, y a eso tendríamos que aumentar las demandas de inversionistas extranjeros y de las mismas constructoras por incumplimiento de contrato.
Las aerolíneas nacionales tienen una inversión en aviones de cerca de 14,000 millones de dólares y la compañía Viva Aerobús acaba de comprar aviones por 3,500 millones más.
Pensando con toda cordura, se deben de buscar soluciones, entre ellas, una fórmula para que pudieran concesionar este nuevo aeropuerto.
