Entre la preocupación que tenemos por el incremento de contagio del coronavirus, tanto aquí en México como en Estados Unidos, que ya suma cientos de miles de contagiados y es el país con la estadística de tener más fallecidos en el mundo. En este ambiente desolador en ambos países relataremos lo sucedido este miércoles 20 de enero en Washington, donde hace un par de semanas una turba enardecida irrumpió violentamente en el centro de la democracia en este país en el Capitolio y los miembros del Senado tuvieron que salir corriendo para refugiarse en un lugar seguro; según se nos informó fueron los simpatizantes del expresidente Trump alentados por él mismo y este hecho pasará a la historia de los Estados Unidos como un momento vergonzoso que mancha la trayectoria de cientos de años en los que este país se comportó de una manera civilizada, donde las transiciones de poder estaban llenas de tranquilidad, orden y respeto a su Constitución.
El expresidente Donald Trump salió vergonzosamente por la puerta de atrás de la Casa Blanca y abordo un helicóptero que lo trasladó a su casa en Miami. Lo relevante de este día fue el juramento como nuevo presidente de Estados Unidos por Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris.
En su discurso de toma de posesión, el ahora presidente Joe Biden insistió mucho en la unidad, pues encontraba un país dividido; por un lado los ultraderechistas con ansias de supremacía de raza blanca y discriminación racial, a ellos les dedicó un párrafo definitorio: “Esto se tiene que acabar, porque en los Estados Unidos todos tienen el mismo derecho, sean del color que sean, la religión que profesen y las inclinaciones políticas respetables de cada uno de los americanos”, porque no va a permitir que haya más divisiones porque lo que Estados Unidos requiere es que todos trabajen a la par para un mismo fin. Realmente fue un discurso lleno de acuerdos esenciales que van a cambiar seguramente el rumbo de esta nación últimamente lastimada. Ese mismo día asistió a una misa en la Catedral de San Mateo, porque el presidente es el segundo católico en la historia de Estados Unidos, como lo fue Kennedy.
Al día siguiente firmó muchos decretos que benefician a México, a nuestros paisanos y en general al pueblo americano. Suspendió la construcción del muro. Decretó que aquellos Dreamers que el presidente Trump quería expulsar pueden adquirir la ciudadanía con un buen comportamiento, también sentó la esperanza de que a miles de inmigrantes les legalicen su situación y que también serían vacunados contra el covid.
Este viernes ya iniciaron pláticas el presidente López Obrador y el presidente Joe Biden, habrá que pensar que se lleguen a buenas conclusiones y que se integren para beneficio de los habitantes de los dos países, sobre todo el nuestro que fue insultado y vilipendiado por el presidente Trump.
En la gira que hizo por Nuevo León, el presidente López Obrador autorizó que los empresarios y los Gobiernos estatales pueden adquirir las vacunas que ellos consideren prudente para ser aplicadas a los habitantes de cada uno de los estados. Desmintiendo categóricamente la afirmación del nefasto Dr. López Gatell que se había opuesto a que se tomara esta medida. Los gobernadores de los estados y los empresarios están de plácemes, ahora bien esperemos que la siguiente semana podamos comentar en esta columna los avances positivos de la vacunación contra el covid.
Y la recomendación, por favor usen el cubrebocas, la sana distancia, lavado de manos y el gel antibacterial. No hagan reuniones ni fiestas, que lo único que provocan es un contagiadero que está resultando mortal. Esperemos que en esta ocasión el pueblo haga caso a estas recomendaciones y baje la incidencias de contagios y de fallecidos.
