Ni la pandemia, ni las vacunas: nada cambia en La Sardaneta, que sigue siendo un parque lineal dominado por la delincuencia y en mal estado, aunque en su momento se proyectó como un sitio de sana convivencia y esparcimiento.

Desde que el parque lineal en cuestión se inauguró en 2015, en tiempos del entonces gobernador Miguel Márquez Márquez, y de acuerdo con boletines del Gobierno del Estado fechados el 20 de octubre del 2015: “Ofrece los siguientes espacios: ocho puentes peatonales, 26 plazas de convivencia con juegos y aparatos de ejercicio, zona extrema para destrezas de patinaje, bicicleta y par-kur, cuatro canchas de usos múltiples, 43 muros grafiti, más de 100 bancas con palapas, 150 bancas metálicas, 115 contenedores de basura reciclada, 350 letreros informativos y de localización, andador, ciclovía, carril para atletismo y vía para el tren neumático”.

Pero la situación no resultó como un lugar de convivencia, y con el paso del tiempo el lugar fue asediado por los vándalos y pandilleros. Comenzaron a destrozar los barandales, los juegos y algunas canchas. También rayaron las bancas y los muros. De igual forma, los asaltos a altas horas de la noche, e incluso por la tarde, son comunes.

Hoy en día la situación no ha mejorado, ni para bien ni para mal: el parque sigue en el olvido. Para vecinas como Jimena Robles Ruiz, gran parte del problema es la misma gente, que no se ha dedicado a cuidarlo. “No todo es culpa de la policía, también es la gente que no pone de su parte. Yo recuerdo cuando este lugar empezó y era muy bonito, pero ahora ya no queda nada”.

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