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No queremos perder nuestra independencia y libertad

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Septiembre es un mes que se le ha denominado en nuestro México el Mes de la Patria por sus antecedentes históricos, porque se inicia el 1° de Septiembre por ley con la presentación del informe de actividades de gobierno del presidente de la República en turno, porque el 13 de Septiembre recordamos la gesta heroica de los cadetes que ofrendaron su vida en defensa de la Patria en el Castillo de Chapultepec y por supuesto el Grito de Independencia que lanzó el cura Miguel Hidalgo y Costilla el 15 de Septiembre en Dolores Hidalgo. Con el grito libertario de “Viva México” y la Virgen de Guadalupe dio inicio a la Independencia de México, que durante siglos habíamos sido sujetos a la gobernación española.

Actualmente ese mismo día siguiendo la tradición, el presidente de la República en el Palacio Nacional en la Ciudad de México, frente al Zócalo de la ciudad hace una arenga para que todos los mexicanos ahí presentes y los que participan a través de los medios de comunicación en todo el país, se unan a recordar el grito libertario de la gesta heroica de 1810. Cada presidente tiene su estilo y la forma de hacer las cosas; exaltan a los héroes patrios empezando por Miguel Hidalgo, Morelos, Allende, Abasolo y muchos más. Es una ceremonia que trasciende dentro del corazón y hace vibrar a todos los mexicanos en una forma heroica.

Al día siguiente, el día 16, tradicionalmente se efectúa un desfile militar, tanto en la Ciudad de México, como en el resto del país de acuerdo a las posibilidades, recursos humanos y población existente los habitantes de cada ciudad presencian también y gozan la alegría del día 16 que se ha denominado el Día de la Independencia.

Todos los mexicanos aprovechamos estos días para celebrar en familia con cenas, fiestas, bailables y cantos alusivos, y mostramos nuestra alegría, pues ese día significa la Independencia de México y de hecho lo más importante es que se conjuga el término LIBERTAD.

Dejemos que las fiestas nos llenen de alegría a todos, dejemos que nuestras ilusiones y alegrías nos llenen el corazón y también olvidemos nuestras penurias actuales sustituyéndolas por un momento de varios días de alegría patriótica.

Permítaseme expresar un desahogo personal que recojo de muchas situaciones que envuelven a nuestro México actual y nos hacemos muchos de nosotros las mismas preguntas, ¿realmente tenemos independencia? ¿Contamos con plena libertad de pensamiento y acción? ¿Vivimos en un país en que la armonía y la zozobra no existen? Y es el momento de la reflexión, de que pasan los días patrios y volvemos a la realidad actual de nuestro México que estamos viviendo.

La tremenda realidad es que poco a poco hemos perdido la independencia que nos legó nuestro padre Hidalgo. Cada vez somos menos independientes y somos más dependientes de nuestra ansiada libertad.

Dependemos de los caprichos de un presidente poderoso que no quiere a los mexicanos y a muchos países del mundo, con quien está continuamente peleando, que su soberbia y su agresión constante hacia nosotros nos limita, imponiéndonos bajo muchas amenazas y nosotros hemos cedido a sus pretensiones en sus actos terribles, ya que es el presidente del país posiblemente más rico del mundo y nosotros ante este poderoso rival obedecemos y perdemos soberanía, y ya somos dependientes. El tema de la migración, del muro ignominioso son las armas con las que él quiere conquistar la reelección y parece que sacrificar al pueblo mexicano.

Cómo quisiéramos tener independencia plena para no depender de las presiones que nos imponen las bandas criminales y que nos tienen en vilo a todos los mexicanos en una desgarrante inseguridad y las extorsiones, los secuestros y los crímenes que han aumentado en forma alarmante, parece que someten a las autoridades gubernamentales y así estamos sometidos y tenemos dependencia de ellos. Se han hecho intentos para formar la Guardia Nacional, pero seamos sinceros, los que tienen la aprobación del pueblo son la Armada y la Marina, y el resto que se ha amalgamado en la Guardia Nacional todavía no funciona y tenemos dependencia del crimen.

En casi todas las ciudades de la República, sobre todo en provincia, las costumbres han cambiado y las personas temen estar en la noche en la calle y viven refugiados en sus hogares, pero aún allí también se han hecho agresiones constantes y todo se queda en la impunidad, las personas que quieren transitar de un estado a otro, con la libertad que teníamos hace tiempo a cualquier hora, están temerosas de asaltos y asesinatos, los medios de transporte, los trenes, son objeto de constantes saqueos y abusos, y perdemos independencia.

No podemos concebir que las fuerzas armadas y policías de cualquier corporación sean objeto de vejaciones, sin embargo, los golpean y los humillan, y los soldados de Guardia Nacional tienen órdenes de no responder. Un ejemplo de esto sucedió en Nuevo Laredo donde las gasolineras no le venden gasolina a ningún policía ni vehículo oficial, el crimen los tiene amenazados de muerte y el Gobierno encontró una solución fácil: mandan pipas de combustible y en cuarteles escondidos suministran este combustible en lugar de aplicar la ley y poner orden como debía de ser.

Quiero imaginarme un México diferente, en el que el Gobierno tome la decisión de cambiar de política, ser firme y demostrarle a los enemigos de México que somos más los buenos que los malos, que no queremos excesos de poder, simplemente que se cumpla la ley, con firmeza y dureza y que se acabe la impunidad.

Todos los mexicanos debemos celebrar este día 15 con el tañido de la campana de Dolores para que se inicie una época de libertad plena, porque con súplicas y buenos modos no se logra que quienes son enemigos de México cambien, sino que sociedad y Gobierno se unan para rechazar la violencia generalizada y recobrar lo que nuestro padre Hidalgo nos legó:

LA INDEPENDENCIA Y SOBRE TODO LA LIBERTAD.

Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado

 

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