El modelo arrojó que por cada millón de dólares en que aumentan las importaciones de las ramas de actividad antes mencionadas, se pierden en México 26 empleos directos en esas mismas ramas. Por su parte, si el PIB de México en esas ramas de actividad aumenta en 18.5 millones de pesos (valores de 2013), vemos que se crean 35 empleos directos en esas mismas ramas de actividad. Este estudio está a disposición de quien lo desee para consulta, favor de solicitarlo si es de su interés.
Esos datos son más que reveladores porque podemos inferir que, si con todo y que las fracciones sensibles quedarán con un arancel de 0% en plazos que van de 13 a 16 años, en 5 años las importaciones de textil, vestido, cuero y calzado aumentan en 20%, se perderán en México un total de 12,622 empleos directos. Por su parte, si en 10 años las importaciones aumentan en 40% perderíamos al menos 28,700 empleos directos en estas ramas de actividad. Esto sin tomar en consideración que tanto los datos de empleo reportados por la EMIM, como las cifras de importaciones, están subestimados, por lo que la pérdida de empleos sería mucho mayor. Es importante precisar que con los escenarios planteados de aumento de importaciones, no se esperan incrementos en el PIB de estas ramas de actividad (como ha venido pasando en los últimos años), por lo que no habría forma de crear empleos en estas ramas suponiendo mayores ventas en el mercado interno si siguen aumentando las importaciones.
Pero otra conclusión importante que podemos obtener del modelo econométrico es que si el gobierno federal impulsara a estas ramas de actividad se podrían crear miles de empleos adicionales, sobre todo en las zonas donde éstos hacen más falta. Con los incentivos fiscales correctos y los apoyos de programas como el PPCI (Programa para la Productividad y Competitividad Industrial) se podrían dar las inversiones para que se reconvierta la industria y pueda crecer con mayor competitividad. Si de lo que se trata es crear empleos, resulta mucho mejor incentivar la industria nacional que abrir las fronteras a países que tienen todo tipo de ventajas desleales (subsidios, dumping, sueldos de miseria, entre otros).
Es así que queda claro que estar en el CPTPP con Vietnam, sin duda tendría un impacto negativo en miles de familias mexicanas, las cuales se quedarían sin su fuente de ingreso. Para el gobierno federal esto no representa mayor problema porque en su lógica de una economía de libro de texto dicen que los que pierdan su empleo podrán encontrar otro en alguna otra actividad (movilidad del factor trabajo), pero la realidad es otra ya que en el mejor de los casos para poder mover a un trabajador de una fábrica de zapatos a una ensambladora de automóviles se requerirá de mucha capacitación y entrenamiento; y en el peor de los casos tendremos la pérdida de miles de empleos manufactureros que se irán a trabajar al comercio y los servicios, los cuales en general pagan sueldos más bajos.
Este ejercicio se puede replicar para otras ramas de actividad para saber el impacto que tendrá el CPTPP, y este es el tipo de análisis que deben ser presentados a los Senadores de la República, ya que son ellos los que tienen la última palabra respecto a la ratificación del CPTPP en México. De igual manera, los Senadores pueden pedirle al Secretario de Economía que firme cartas paralelas con Vietnam y Malasia, que ayuden a mitigar los impactos de este acuerdo internacional en los sectores sensibles de la economía mexicana.
Hasta ahora la Secretaría de Economía se ha negado a firmas cartas paralelas con Vietnam, a pesar de que otros países si lo han hecho, argumentando que no tenemos nada que ofrecerles a los vietnamitas. Esto es una visión muy parcial del problema, ya que lo que tenemos que ofrecerle a los asiáticos es muy grande y muy importante, y es nuestro mercado nacional.
Aún estamos a tiempo de evitar una mayor desindustrialización de México y los Senadores deben conocer los estudios que evidencian lo que sucederá antes de tomar una decisión. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que se pierdan miles de empleos y que los dueños de las empresas de textiles, vestido y calzado pierdan su patrimonio.
Estos datos son impactantes, y se deben hacer algunas aclaraciones sobre los mismos. 1. La cifra de empleo total que hace la EMIM para estas ramas de actividad está claramente subestimada y en realidad estas actividades dan empleo directo a aproximadamente 1.2 millones de personas a nivel nacional; 2. Las cifras de importación oficiales no toman en cuenta el grave y extendido problema de contrabando y subvaluación de mercancías que afecta a estos sectores, de manera que si se conocieran los datos de contrabando y no hubiera subvaluación veríamos valores de importaciones considerablemente más elevados a los reportados por las autoridades.
Con esto en mente, procedo a mostrar los resultados del modelo econométrico:
Director General GAEAP*
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