Disculpe si peco de monotemática, querido lector. Considero que no es excesivo el ocupar los espacios concedidos cuando las circunstancias lo ameritan. En mi entrega pasada, me permití referirme al caso de la recién fallecida Ingrid. En este caso, igual o peor de lamentable, me referiré al caso de la pequeña Fátima. Si bien la ola de protestas contra los feminicidios y ataques contra las mujeres, se encendió aún más, con la muerte de la menor originaria de la Ciudad de México, la llamarada ya estaba encendida y va a ser difícil que ésta se apague, si no hay respuestas contundentes.
Los ánimos se caldean aún más, cuando las autoridades parecen minimizar los hechos. Cuando inclusive se tratan de “politizar” las protestas y de adjudicar culpas. El caso “Fátima”, nos encendió los focos rojos a todos, sobre todo a los padres de familia, ya que volvimos a caer en cuenta de cuán vulnerables pueden ser los menores, de cuán frágiles e inocentes pueden ser y además, de cuánta miseria humana existe. ¿Por qué tienen que ocurrir circunstancias tan trágicas para que todos reaccionemos? ¿Por qué tienen que morir inocentes para que abramos los ojos y tomemos conciencia de la creciente violencia y de la indefensión en que se encuentran millones de pequeñas y adultas? No se trata sólo de un discurso, ni de que históricamente se hayan relegado a las mujeres. Tampoco se trata de un movimiento subversivo de la “derecha” o de los “conservadores”. No logro dimensionar el dolor de las recientes y antiguas víctimas, pero algo tendremos que hacer.
Si no lo hacen los que gobiernan porque consideran que se trata de un tema secundario, como parte de la sociedad civil nos corresponde actuar, quejarnos, alzar la voz. De ahí, que ha surgido la propuesta de un “paro nacional” denominado “el nueve nadie se mueve”. ¿En qué consistirá? En que justo después de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, ninguna mujer asista al trabajo, escuela o a realizar compras.
La finalidad será que en todo México se tome consciencia respecto al lugar que ocupamos en el día a día, qué sucedería ante nuestra ausencia. Asimismo, es una manera de protesta por la violencia de género y feminicidio. Para lograrlo, piden que profesores no tomen lista ese día, y que compañeros de trabajo cubran a las compañeras. Por su parte, los padres de familia harán lo propio con las labores de lugar, en lugar de que las mamás se encarguen de ello.
Si bien ante el anuncio de esta campaña, tanto miembros del sector privado como autoridades, se sumaron al movimiento, hubo otros que no. La propia presidencia de la República no se mostró muy complacida y cuestionó la legitimidad y eficacia de este movimiento. Fuera de un ánimo meramente feminista, las estadísticas son graves. En el país mueren 9 mujeres cada 24 horas. ¿No son tales cifras, motivos suficientes para protestar y querer un cambio? Las circunstancias y la necesidad, quizás nos impedirán formar parte del “nueve nadie se mueve”, porque sin nuestra presencia, nuestro trabajo y colaboración, efectivamente, México se detendría y colapsaría. ¿No lo cree Usted?
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