La propietaria del “Balcón de Ana”, fotógrafos, trabajadores y autoridades municipales siguen sin lograr un acuerdo para poner fin a la problemática y disputas por el uso del “Balcón de Ana”, en el callejón del Beso, situación que se teme pueda afectar al turismo.

La situación que no ha logrado un acuerdo entre las partes en disputa tiene preocupados a prestadores de servicios, funcionarios y vecinos de la zona centro de la ciudad.

Prestadores de servicios consideraron que de persistir la actual problemática se puede generar una mala imagen para el turismo, en especial porque los visitantes que llegan al lugar no pueden acceder a todo un espacio que tienen en mente pueden visitar sin restricciones.

La presidenta de la Comisión de Turismo del Ayuntamiento, Liliana Preciado Zarate señaló que hace falta una actitud más decisiva de autoridades municipales y lograr que todos y cada uno de los involucrados colaboren.

Recordó que el callejón del Beso es uno de los principales atractivos de la ciudad y un lugar de visita obligada en la zona centro, pero ahora hay un grupo en disputa que no querido ceder en sus exigencias.

“Si el balcón es un espacio privado se tiene que respetar y la gente que trabaja en el lugar debe entender que cuando se trata de una propiedad privada así es, además hace falta un reglamento”, dijo.

Por su parte, representantes de empresas de transporte turístico lamentaron que no se haya logrado un acuerdo y que las autoridades municipales no hayan sido capaces de lograr que las partes en disputa logren negociar.

“En este lugar como en todos aquellos a los que llega el turismo debe de prevalecer el orden. Por mucho tiempo hemos visto como hay desorden en las momias, el pípila y cuando alguien trata de ponerlo siempre lo rechazan”, afirmó Jerónimo Regalado de Transportes Turísticos de Guanajuato.

En el callejón del Beso, las partes en disputa son la propietaria del inmueble que ocupa “el Balcón de Ana”, que es propiedad de Adriana Gámez Moncada y la disputa ha surgido porque un grupo de fotógrafos se ha opuesto a que, en ese lugar, los turistas puedan adquirir fotos que ofrece el equipo de la propietaria.

Algunos de los vecinos de la zona recordaron que los fotógrafos ya tienen más de 10 años de trabajar en el lugar y han creado un monopolio, por medio del cual incluso obligan a los turistas a adquirir las fotos, que muchas veces sin su consentimiento les toman.

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