
El director Rob Reiner fue uno de los más talentosos de su generación. Director de clásicos como ‘Cuenta conmigo’ o ‘Misery’, lo convirtieron en uno de los favoritos del público. Por eso, su asesinato a sangre fría y el de su esposa Michelle, ocurridos el pasado 14 de diciembre de 2025, cimbró al mundo de cine, la cultura y la nota roja. El caso se volvió todavía más escabroso cuando se supo que el asesino puede ser su propio hijo.
Desgraciadamente, Reiner no es el único ejemplo en la historia en que la vida de un brillante realizador se ve truncada a causa del crimen. También fueron víctimas Theo Van Gogh y Pier Paolo Pasolini. Esta semana, evocaremos los casos.
Tal parece que el apellido Van Gogh tiene el talento artístico en la sangre, pues Theo, nacido en 1957, fue bisnieto del hermano del pintor Vincent Van Gogh. Con el paso de los años supo que su área de experiencia eran la escritura y el cine, llegando a dirigir varias películas y convirtiéndose en un reconocido columnista. Theo supo capitalizar su apellido muy bien para criticar las injusticias y los pensamientos radicales, enfocando sus puntos de vista en el Islam, pese a que sabía a quienes enfrentaba.
En 2003 publicó su último libro, titulado ‘Allah weet het beter’ (‘Alá sabe mejor’) ataca a los radicalistas islámicos valiéndose de todo su sarcasmo. En su cortometraje ‘Sumisión’, ataca de forma directa la visión misógina de estos religiosos. El filme mostraba, entre otros elementos, a mujeres maltratadas a las que se les transcribían en su piel frases del Corán. Como era de esperarse, empezó a recibir amenazas de muerte ante las que él no demostró ningún miedo.
Todo empezó cuando el 2 de noviembre Theo se desplazaba en su bicicleta y fue interceptado por Mohammed Bouyeri, de 26 años, integrante de un grupo extremista islámico, quien le disparó y una vez en el suelo, terminó con su vida rematándolo. Después, lo apuñaló y dejó una carta amenazando a los gobiernos occidentales. Aunque el asesino fue detenido y sentenciado a cadena perpetua, el daño que le provocó al arte, a la libertad de expresión, y al legado de la familia Van Gogh, no se repuso.
IDEALES
El segundo caso es el de un hombre brillante, talentoso y polifacético: Pier Paolo Pasolini, director italiano que trascendió fronteras con clásicos como ‘Saló’ o ‘El Decamerón’. De ideas liberales y valientes al expresarse, fue asesinado el 2 de noviembre de 1975 en Ostia, Roma, cuando subió a su coche a un joven llamado Pino Pelosi, quien lo mató con un palo mojado. Aunque se culpó a Pelosi, hasta el día de hoy hay muchos cabos sueltos, y se cree que los responsables fueron neo fascistas que odiaban la voz liberal de este gran poeta y director. También se ha considerado a la mafia italiana.
El caso de Rob Reiner es igual de grave, aunque siempre fue un crítico acérrimo de Donald Trump, llamándolo “el ser humano menos calificado que jamás haya asumido la presidencia de los Estados Unidos”. El primer mandatario estadounidense, con nulo tacto, sugirió en su cuenta de Twitter que el asesinato pudo deberse a la visión crítica del realizador. Bien dijo el escritor Stephen King (pues eran grandes amigos y él adaptó dos de sus libros) tras el crimen: “en manos de Rob todo era auténtico”.
Hasta el momento continúan las investigaciones. Lo que se sabe es que el principal sospechoso, y quizá responsable es su hijo, Nick, quien tenía antecedentes de adicciones y problemas mentales. Fue Romy Reiner, la última hija del director, quien dio aviso a las autoridades. Los cuerpos del director y su esposa Michelle presentaban heridas de arma blanca.
En una ocasión, Reiner dijo: “Si eres una persona creativa, intentas crear cosas que sean una extensión de ti mismo”. No cabe duda que Pasolini, Theo y él, son un ejemplo de ello que siempre quedará en la memoria colectiva.