La estrategia de Morena es muy clara: aprovechar la ambición personal de los políticos para que renuncien al PRI y al PAN y así crear la percepción de que todos quieren irse con Andrés Manuel López Obrador. Morena compra sus voluntades con cargos que ni ellos soñaron y “daña” al PRI y al PAN. Es una perversa genialidad: comprar a los de enfrente para debilitarlos y crear percepción de fortaleza.
Al senador Miguel Ángel Chico lo hicieron renunciar al PRI para regalarle una diputación federal plurinominal. Chico cayó redondito en el juego.
A la diputada priista, Irma Leticia González, la hicieron renunciar al PRI para regalarle la candidatura de Morena a la Alcaldía de Irapuato. Cayó en el garlito.
Al diputado, Ricardo Sheffield, lo animaron para romper con el PAN y ofrecerle la candidatura al Gobierno del Estado de Guanajuato. Cayó en el truco. Dicen que a Sheffield además le ofrecieron darle un cargo en el Gobierno Federal, en el probable escenario de que pierda Sheffield la gubernatura, pero si Andrés Manuel López Obrador gana la Presidencia de la República, que es lo más probable que suceda. Si Andrés Manuel gana, un Sheffield perdedor podría ser director del Infonavit o de Profeco, o algo así.
La propuesta es muy tentadora para cualquiera.
Salte del PAN (debilítalos y aféctalos), y vente a Morena.
Acá no vas a perder. De cualquier forma te va a tocar algo.
Es la prostitución de las lealtades. Morena fomenta la traición, utilizando la ambición personal. Es como ir a un Ejército y comprar a un general para que se cambie de bando, ofreciéndole dinero y cargos. Claro: Morena identifica quiénes son los más lastimados por sus partidos y quienes son capaces de traicionar a sus amigos y a sus ideales, y es ahí en donde focaliza los ofrecimientos.
Morena utiliza a todos los políticos chapulines para crear percepción de avance.
Lo que está creando Andrés Manuel es la percepción de que todos quieren irse con ellos y de que esto ya nadie lo para. Aunque para eso tenga que entregar cargos importantes, como diputaciones, candidaturas y senadurías.
En realidad, Morena no busca buenos perfiles.
¿Ustedes creen que Miguel Ángel Chico es tan bueno como para pelearse por él? ¿Ustedes creen que Ricardo Sheffield es brillante y el PAN nunca se dio cuenta y ahora Morena descubre sus virtudes? Claro que no. Lo importante no es si son buenos o capaces. Eso es lo de menos. Lo importante es debilitar al PRI y al PAN, y crear la sensación de que Morena se perfila como la mejor opción para todos, hasta para los panistas y priistas.
En esa misma lógica, el PAN entonces podría ofrecer en este momento una Senaduría gratis a Antares Vázquez, a ver si la rechaza. Aprovechando que la bajaron de la candidatura, sería oportuno darle a Antares Vázquez la Senaduría que le toca a Alejandra “La Wera” Reynoso, y entonces devolverles la jugada torcida. Lo que no sabemos es si Antares tendría la calaña para traicionar a sus ideales e irse con el enemigo. Otra opción es ir por Aurelio Martínez “El Chachis” y ofrecerle una diputación plurinominal con el PAN, a ver si aguanta ese cañonazo. Sería muy complicado que resistiera.
Estamos ante un juego de perversos.
Un juego que tiene varios protagonistas: un líder dispuesto a hacer lo que sea para ganar la elección, dos candidatos opositores que todavía no entienden el juego, varios partidos políticos que no comprenden que las reglas han cambiado y un montón de políticos ambiciosos dispuestos a traicionar a su madre, si es necesario, con tal de ganar pequeños espacios de cochino poder.
