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Mirilla 29/01/2017

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TERMINATOR
El empresario Carlos Slim salió a pronunciarse ante la crisis diplomática entre México y Estados Unidos, derivada de la postura que asumió el presidente del vecino país, Donald Trump, y resaltó una analogía cinematográfica para entender al magnate convertido en líder de la nación estadounidense: no es Terminator (Terminador) es Negotiator (Negociador).

Y es que la primera semana de gobierno de Trump ha sido una verdadera pesadilla para México y en especial, para los funcionarios federales que no han mostrado los reflejos suficientes para entender la forma en que actúa y opera quien representa a los estadounidenses.

Carlos Slim es uno de los multimillonarios mexicanos más beneficiados del régimen económico actual y magnate de las comunicaciones globales en América, y quien sostuvo una reunión privada con Trump hace unas semanas, tras que ganara la elección.

Al arranque de su gestión, Trump reiteró con firmeza que México pagaría el Muro fronterizo que piensa construir; que pondría en marcha una nueva política comercial que amenaza el principal instrumento que tiene México con ese país, el TLCAN; y decretó las primeras medidas para frenar el flujo ilegal de personas e iniciar con las repatriaciones de migrantes a nuestro país, entre otras.

A través de tuits provocó una verdadera sacudida al gobierno mexicano, que desencadenó una serie de rechazos entre los líderes nacionales y de otros países, los medios de comunicación y entre los usuarios de redes sociales.

Si bien hubo pronunciamientos de la clase política y empresarial mexicana, la posición más significativa fue la que expresó Carlos Slim porque con cifras claras mostró lo irracional de los pronunciamientos de Trump; con el libro en mano del entonces candidato presidencial, el empresario mexicano mostró las intenciones e ideas que se propone llevar a cabo durante su mandato y que ponen al país en una condición difícil.

En primer lugar destacó que no tiene interés en buscar la Presidencia de México y que mantiene su vocación empresarial; que le impactaron las muestras de unidad nacional en torno a este conflicto diplomático con Estados Unidos; que Trump alardea para ver hasta qué punto saca ventaja ante el gobierno mexicano; que la propuesta económica del nuevo gobierno sería benéfica para nuestro país si se refuerza con una política pública más eficaz acá y que los consumidores estadounidenses no han visto que serían los más afectados por lo que plantea su nuevo Presidente, por lo que era imperante hacerlo patente allá.

Con una visión económica explicó que lo que propone Trump por un camino radical es totalmente irracional; sacar fábricas de México para que regresen a Estados Unidos no es algo que se pueda lograr de un día para otro y que aplicar un arancel, cualquiera que sea, para los productos mexicanos que ingresan a ese mercado encarecería su costo para 325 millones de consumidores estadounidenses.

Que la mejor barda es la inversión, actividad económica y oportunidades de empleo en México, hasta ironizó que si construye el Muro serían mexicanos quienes estarían a cargo de la mano de obra. Invertir en un muro sería una decisión totalmente absurda y es mejor enfocar la atención a la legalización de migrantes y hasta aplicación de programas de empleo temporal que contribuyan a sus objetivos de inversión en infraestructura durante su gobierno.

Para revertir esta nueva posición contra México, propuso al gobierno federal que se reactive el mercado interno y se mantenga la apertura a las empresas extranjeras; que se fortalezca la seguridad jurídica, la transparencia y el combate a la corrupción, bajar el gasto corriente y hacer más eficiente el gasto público; aplicar una política fiscal y monetaria que impulse la inversión y el empleo; desarrollar un programa de sustitución de importaciones y una campaña que promueva el consumo de los productos mexicanos así como elaborar un programa más ambicioso de infraestructura, vivienda y reconversión urbana.

A estas propuestas se pueden sumar muchas otras de la sociedad mexicana que ha dado muestra de la necesidad que tienen las autoridades mexicanas para asumir con mayor responsabilidad e inteligencia el nuevo reto que tienen enfrente.

REFLEXIÓN
Ante lo que pasó en la semana en la relación de México y Estados Unidos han surgido diversas voces de repudio y hasta enojo contra el Presidente Donald Trump, por el trato que quiere dar a los mexicanos, y que se extenderán a aquellos intereses que representa ese país en nuestro territorio y como ejemplo los boicots en redes sociales contra empresas estadounidenses.

Quizás Trump utiliza México como ejemplo de la nueva política estadounidense, al mandar la señal de que si así trata a su principal socio comercial, se mantendrá igual de irracional con otras naciones en el mundo aunque aquellas sí signifiquen un peligro en materia económica y de seguridad para su gobierno.

No podrá gobernar ni negociar por un tuit como lo hace con México; tiene enfrente problemas serios con China, Rusia, Irán, Corea del Sur, la región de Medio Oriente, con los países árabes, la OTAN, la ONU y hasta con la OMC. La primera semana mostró de qué está hecho, de ideas vagas y vacías, sin fundamento ni reconocimiento a los derechos humanos, la dignidad y el trabajo colaborativo; un gran tirano que no muestra respeto ni por sus propios ciudadanos a quien dice representar y defender.

Sería un auténtico demente si pretende seguir la ruta que siguió con México la primera semana como gobernante, como si estuviera en un Reality Show; ojalá que los estadounidenses le pongan un freno de manera oportuna antes de que desencadene una catástrofe mundial con un tuit.

Los inversionistas y empresarios estadounidenses que tienen sus negocios en México no son responsables de las equivocadas decisiones que pretende tomar su gobierno, y sería ocioso responder con otra campaña de odio a todo aquello que esté relacionado con Estados Unidos a pesar de la narrativa de Trump de que los mexicanos son criminales y violadores.

Miles de mexicanos dependen del empleo directo e indirecto que generan las inversiones del vecino país en México y hay un beneficio mutuo de la relación comercial entre los dos países. No solo hay lazos económicos sino sociales y culturales que han dado sustento a una relación amistosa y cordial, basta recordar la manifestación en San Miguel de Allende donde la comunidad estadounidense que radica en esa ciudad salió a las calles a repudiar a su nuevo Presidente.
En México también falta que el Presidente Enrique Peña Nieto salga de su burbuja, que se acerque a los expertos en materia política y económica (no únicamente a sus amigos funcionarios) y sobre todo que entienda que la unidad mostrada los mexicanos en esta crisis no es hacia su figura presidencialista para que se sostenga en el poder su partido en 2018.

En toda crisis hay áreas de oportunidad y es el momento de mostrar que México es una nación fuerte y comprometida con los valores universales. El talento de miles de mexicanos está a prueba, es hora de sacar lo mejor para contrarrestar la ola de ataques que vendrán y ser solidarios con los millones de migrantes que viven en la incertidumbre de lo que puede depárales el destino en esa nación.

Inaceptable por donde se le quiera ver la declaración del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sobre que es una gran idea la construcción de un muro en la frontera con México porque frenaría la inmigración ilegal. Inmediatamente, la comunidad judía en México rechazó de manera categórica respaldar la afirmación de Netanyahu y el gobierno mexicano calificó como decepcionante esa postura expresada. Otra vez, soplan vientos de guerra por la intolerancia de los líderes políticos, y causa más extrañeza viniendo de alguien que ya fue testigo del sufrimiento de su pueblo cuando estuvo a punto de la extinción en la Segunda Guerra Mundial a causa de un profundo odio a su raza. ¿A caso, ya olvidaron el muro de Varsovia?

MESA
En el Comité Directivo Estatal del PAN ya empezaron los primeros acercamientos para integrar la Mesa de trabajo que se encargaría de encauzar el proceso de selección de candidatos para el proceso electoral del 2018.

El presidente del PAN estatal, Humberto Quezada Andrade, ya puso sobre la mesa de discusión con los principales actores políticos del partido los primeros nombres de quienes podrían estar a cargo de la complicada tarea de elegir a sus candidatos, en especial de quien los represente por la gubernatura del estado, y sobresale el nombre de Luis Felipe Bravo Mena, actual presidente de la Comisión Especial Anticorrupción del Comité Ejecutivo Nacional y uno de los pocos ideólogos que le quedan a este partido.

El panista guanajuatenses ya ha sido dirigente nacional del PAN y ex candidato a la gubernatura por el Estado de México y recientemente está al frente de una comisión que busca erradicar los actos de corrupción de panistas en todo el país.

En un primer bosquejo de los personajes que estarían a cargo de este proceso de selección de candidatos junto con las reglas internas se menciona además a Humberto Andrade Quezada, Miguel Márquez, Juan Carlos Romero Hicks y Juana de la Cruz Martínez, aunque la lista se reforzaría una vez que se apruebe el mecanismo bajo el cual operaría la Mesa.

Para quienes aspiran a una posición en el proceso electoral del 2018 es una garantía la presencia de Luis Felipe Bravo Mena porque cuenta con el suficiente respaldo el Comité Ejecutivo Nacional, que encabeza Ricardo Anaya.

Pero existen dudas sobre la participación de otros personajes como el exgobernador Romero Hicks y la operadora política del Palacio de Gobierno porque no garantizan la suficiente imparcialidad en el proceso interno.

Incluso, se cuestionan los criterios que eligió Andrade Quezada para presentar esta propuesta de integrantes de la Mesa porque deja fuera a otras figuras importantes dentro del partido como son los exgobernadores Carlos Medina Plascencia y Juan Manuel Oliva Ramírez, quienes darían más equilibrio a la balanza y evitarían la imposición de una candidatura que promueve desde el año pasado el propio gobierno del estado.

En su última conferencia de prensa del año pasado, Andrade Quezada explicó que se mantendrá al margen de favorecer a cualquiera de los aspirantes a la candidatura a la gubernatura, y expresó que existe una prohibición expresa para que cualquiera de los integrantes de su Consejo Directivo se pronuncien a favor de cualquiera de los posibles candidatos que buscan quedar en la lista final que los represente en el proceso electoral 2018.

Los únicos aspirantes visibles que tiene el PAN en estos momentos son el Secretario de Desarrollo Social y Humano, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, y el Senador Fernando Torres Graciano, aunque en el camino de enero a septiembre de 2017 se podrían incorporar otros personajes que ofrezcan la garantía al partido de retener el poder en 2018.

El propósito de la Mesa dentro del PAN estatal es evitar la confrontación estéril y la operación de recursos públicos para favorecer a quienes aspiren a un cargo de representación popular y aplicar un criterio de transparencia en la definición de las reglas que permitirán construir una candidatura con el apoyo de la militancia.

Después del proceso de la elección de comités municipales, del consejo estatal y consejeros nacionales, los panistas tomaron un descanso para arrancar el 2017 con un cronograma de trabajo que les ayude a definir las reglas para la selección de candidatos sin descuidar las tareas que tienen comprometidas con los ciudadanos.

En febrero estaría ya conformada la Mesa de trabajo y su primera aduana será la aprobación del Comité Directivo Estatal aunque se deberá buscar un equilibrio en la participación de los grupos internos a fin de evitar que los dados se carguen a favor de cualquiera de los aspirantes que buscan representar al partido en la elección del 2018.

Este mecanismo de participación será fundamental para evitar que los panistas enfrenten problemas internos, previo a las elecciones que vienen y terminen divididos como ya sucedió en Coahuila.

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