Inicio Columnas Mirilla 02/05/2017

Mirilla 02/05/2017

0

ACTIVO
A pesar de tener pocos días en el cargo, el Secretario de Gobierno del Estado, Gustavo Rodríguez Junquera, ya ha tomado la mayoría de los temas complicados que le heredó Antonio Salvador García López y ha tenido acercamientos con los principales actores políticos, empresariales y sociales para destrabar algunos de ellos más los que se han abierto en el camino.

La instrucción que tiene el funcionario estatal por parte del gobernador Miguel Márquez es tener toda la apertura para atender los temas relacionados con la gobernabilidad, dialogar con todas las instancias políticas y organizaciones de la sociedad civil para dar un buen cierre de la administración estatal.

Hasta cierto punto era inexplicable la razón del cambio de García López de la Secretaría de Gobierno a unos meses de concluir la administración estatal y más porque llegó un funcionario que no es panista, que no forma parte de ninguno de los grupos políticos que pelean la candidatura del PAN en el 2018, que tiene un amplio reconocimiento por su labor entre las organizaciones de la sociedad civil por haber estado dos periodos como defensor de los derechos humanos y porque hasta era antagónico a quienes hoy toman las decisiones dentro del Palacio de Gobierno, en Paseo de la Presa.

Ayer, en su primera aparición pública en León, Rodríguez Junquera, encabezó la entrega del Premio al Mérito Laboral 2017, un largo evento en donde se premian a más de mil 200 trabajadores del estado. Se veía contento y optimista a pesar de los enormes retos que tiene enfrente para el cierre de la gestión de Miguel Márquez.

El ex Procurador de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato tiene enfrente una serie de retos que van a requerir de toda su habilidad de negociación para mantener la gobernabilidad interior del estado y tiene todo el respaldo del gobernador para hacer los ajustes que sean necesarios para que funcione la Secretaría de Gobierno a su cargo.

Ahí está el conflicto con los transportistas por UNEBUS, donde ya logró sentar en la mesa y clarificar los alcances del proyecto a las autoridades municipales de León y a los transportistas luego de la cerrazón del responsable directo del proyecto y actual Director de Instituto de Movilidad del Estado.

Otro de los casos que ya le tocó abordar fue el referente al pleito legal del Estadio León, donde la semana pasada la Suprema Corte de la Justicia de la Nación aceptó dar entrada a la revisión del recurso que interpuso el municipio de León y que abre la esperanza de que se revierta la pérdida de la propiedad del inmueble.

El Secretario de Gobierno también operó la estrategia que unió a distintos actores políticos para decir no a la impunidad, donde participan los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y contribuir a mejorar la seguridad y justicia en la entidad.

Además ya tuvo sus primeros acercamientos con los delegados federales, que coordina el delegado de la Secretaría de Gobernación en el estado de Guanajuato, Javier Aguirre Vizzuette, para tener una agenda de trabajo conjunta en la entidad.

Además terminará de reunirse con los representantes de los partidos políticos así como con los grupos parlamentarios en el Congreso del Estado para ver los temas comunes de agenda y empezar a trabajar sobre ellos, sin olvidar sus encuentros con las organizaciones de la sociedad civil y empresarios.

Ya tomó el asunto del pleito entre las organizaciones de taxistas en el estado y las empresas que operan los servicios ejecutivos de transporte para evitar este clima de confrontación y competencia desleal que se acusa entre ambas partes.

Rodríguez Junquera también le va a entrar al tema de la relación con empresarios y organizaciones no gubernamentales relacionadas con la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia de León, en donde se abrió un nuevo frente al titular del Poder Ejecutivo estatal. Adelantó que los fideicomisos ya aprobados no van a desaparecer y que las autoridades van a respetar el esquema de participación donde tendrían que aportar empresarios, autoridades municipales y estatales.

Pero el problema más complejo que va a enfrentar el nuevo Secretario de Gobierno no está afuera de la estructura gubernamental sino a su propio alrededor con quienes suplieron indebidamente a Antonio Salvador García López y le hicieron la vida imposible en su cargo, al asumir funciones que no les corresponden por ley.

Aquí, Rodríguez Junquera también ha sido bastante claro con sus colaboradores, quien no se ajuste a su nueva dinámica de trabajo serio, responsable y comprometido, pues podría buscar acomodo en otro lugar, porque con él no van a contar para hacer proselitismo o trabajar a favor de los proyectos políticos del PAN ni otras funciones ajenas a su responsabilidad.

Quizás esta sea la tarea por la que el propio Miguel Márquez decidió su contratación ante tanta pugna y pleito a su alrededor de cara al proceso de sucesión en el 2018. Al tiempo se podrá develar la razón de haber llegado a esa posición, a la que por cierto, lo invitó el gobernador, ni más ni menos.

ANTICIPO
La revelación que hicieron algunos medios de comunicación nacionales sobre lo que pasó en la sesión del Consejo Nacional del PAN, entre Felipe Calderón Hinojosa y Juan José Rodríguez Pratts, con todo y audio de las palabras dirigidas por el ex Presidente de la República a su detractor tabasqueño, pone en evidencia la guerra intestina que vive ese partido de cara al 2018.

Más allá de los pleitos internos por decisiones pasadas o los reclamos airados por la confrontación de proyectos políticos para las elecciones presidenciales, el debate de fondo en el PAN son las prácticas antidemocráticas que quieren imponen los liderazgos formales para cerrar paso a la competencia y colarse en las candidaturas de los principales puestos de elección popular en 2018.

Calderón Hinojosa ya lo hizo en el pasado, cuando permitió la designación de varios de sus cercanos colaboradores como dirigentes nacionales del partido y cuyo resultado de su gestión fue desastrosa para los panistas, hasta perdió la Presidencia de la República en 2012 para cederla al PRI.

La confusión del ex Presidente de la República está en que no se sabe si pelea la democracia interna en el partido para abrir espacio a su esposa, Margarita Zavala, o porque de verdad descubrió que deben ser los militantes quienes definan quienes van a las elecciones en 2018.

Por otra parte, la aspiración del presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Ricardo Anaya, por convertirse en el candidato del partido a la Presidencia de la República en 2018 es legítima pero no puede usar la estructura del partido para hacer promoción a su favor porque no habría equidad con el resto de los aspirantes como Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle, Juan Carlos Romero Hicks, Ernesto Ruffo o quien se apunte para esa posición.

Los panistas están en un dilema porque ven la caída del PRI en las preferencias electorales y creen que haber ganado la mayoría de los estados en las elecciones del año pasado, les garantiza el triunfo en las elecciones presidenciales del 2018.

Las elecciones del próximo mes, principalmente en el Estado de México (bastión del PRI) los puede traer a la realidad o acrecentar la pugna interna si ganan una mejor posición frente a los candidatos de Morena y el tricolor. Si ganan nuevamente más estados, entonces la ambición será más desmedida entre los panistas y lucharán a muerte la candidatura a la Presidencia de la República.

Desafortunadamente para el PAN, se ha convertido en un partido que cada vez se parece más a otros que tanto criticó en el pasado por sus prácticas antidemocráticas y en los estados, se observa con mayor detalle esta descomposición y pleitos por el poder.

Hoy se puede ver a funcionarios de gobierno que usan la estructura de sus oficinas y recursos públicos para construir una candidatura; pleitos y pugnas por dar los mejores contratos en obras a sus socios y amigos para luego financiar sus campañas políticas; entrega de apoyos y recursos a los pobres para lucrar electoralmente con sus necesidades; ineficacia en el ejercicio de gobierno por estar distraídos en proyectos políticos partidistas.

El pleito entre liderazgos del PAN nacional tendrá eco entre sus seguidores en los estados, Guanajuato no es la excepción, ya lo vimos el mes pasado con los episodios entre partido, funcionario y aspirantes, y cada vez habrá más episodios de luchas intestinas de cara a la definición de la candidatura para la gubernatura del estado.

Como no hay una oposición seria, la confrontación política no estará afuera sino dentro del partido, que hoy presume la democracia pero no la ejercita y la designación directa sería la comprobación irrefutable de que hasta miedo le tienen ahora a la competencia interna por que los divide. Divididos ya están, la definición del 2018 solo sacará la pus que ya tienen dentro.

EJE
Los partidos políticos y los gobiernos ya dieron muestras sobradas de que el eje de las campañas políticas en 2018 será la corrupción, tal y como se evidenció en el primer debate de los aspirantes al gobierno del Estado de México, donde unos y otros se acusan de corruptos sin que haya denuncias formales, únicamente señalamientos.

Hasta ahora el PRI es quien lleva la peor parte a pesar de que se capturó a los ex gobernadores de Tamaulipas y Veracruz, Tomás Yarrington y Javier Duarte, o de que hayan expulsado la semana pasada al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien ha sido involucrado en nuevo escándalo de corrupción en Estados Unidos y donde podrían salir embarrados varios ex gobernadores de ese partido.

Tras la captura de Javier Duarte, la acción judicial se va a enfocar a los ex gobernadores de Quintana Roo, Roberto Borge, y de Chihuahua, César Duarte, y solamente faltaría completar el cuadro con el ex gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, y el ex gobernador de Durango, Jorge Herrera Caldera. El signo de estos gobiernos estatales fue la corrupción.

Los deslindes del PRI de estos ex colaboradores no termina con una expulsión, muchos de ellos pasarían varios años en la cárcel; en el caso de Morena, se ha mermado otra vez la honestidad valiente de Andrés Manuel López Obrador, tras descubrirse que una de sus candidatas en Veracruz pedía dinero en su nombre.

En el PAN, los embates vendrán a medida de que se acerquen las elecciones presidenciales, que es la fecha en que algunos de los mandatarios estatales del blanquiazul terminan sus periodos gubernamentales.

Las acusaciones de corrupción serán el eje de las campañas políticas y ahí ninguno de los actores políticos del momento están libres, solo es cuestión de que se acerque el 2018 y se verá flotar todos aquellos negocios ilícitos que se cometieron con recursos públicos.

Salir de la versión móvil