La realidad es que no hay una cantidad suficiente para reconstruir lo que fue destruido y se buscan soluciones desesperadas porque es de urgente necesidad que se actúe de inmediato.
Ya hemos escrito acerca de que en un tiempo corto, en las últimas semanas recientes, hubo desastres naturales que ensombrecieron a gran parte del país. Este año se han conjugado huracanes y tormentas tropicales sobre todo en el sureste del país.
También el Norte del país, en la península de Baja California, como en Los Cabos y varias ciudades han sido afectadas, y por supuesto ha habido daños materiales muy importantes debidos principalmente a las lluvias y a los vientos huracanados provocados por los fenómenos antes mencionados. Y aunque parezca increíble ya nos llegó el primer frente frío y afectó al noreste del país, en Tamaulipas, con inundaciones y daños graves en poblaciones cómo Tampico, Altamira, el Higo y muchas otras cercanas, pues las lluvias y los fuertes vientos causaron destrozos provocados por este fenómeno de otra índole.
En los estados de Chiapas y Oaxaca, aunque principalmente Oaxaca, ha vuelto a llover y las inundaciones son renovadas después de que ya había pasado la anterior y se tiene más destrozos, más casas destruidas, más gente en desamparo y es una crisis, sobre todo en estos estados tan pobres que todavía los recursos de alimentos de ropa y de muchas más cosas son totalmente insuficientes.
En la Ciudad de México hay 38 grandes edificios y viviendas mayores que fueron colapsadas, comparativamente con el terremoto de 1985, resulta una cantidad pequeña y la cantidad de muertos que hubo en la Ciudad de México, alrededor de 230, es una cifra menor a la que hubo en el 85, pues allí hubo miles de muertos.
En la Av. Álvaro Obregón, en uno de los edificios más emblemáticos de este desastre, donde había más personas atrapadas y hubo más fallecidos, se rescató la última persona, y oficialmente se dice que en ese edificio y en todos los demás en la Ciudad de México se han terminado las labores de rescate y búsqueda.
Ahora viene el siguiente paso, que significa acabar de derrumbar lo que queda de los edificios, y estoy seguro que se van a encontrar problemas porque los dueños de los edificios quizá sean varios, o algunos estén en litigio y no estén de acuerdo en que sean destruidos. El problema es que pueden hacer un daño a las edificaciones vecinas, porque algunos edificios se quedaron recargados sobre edificios que aparentemente no habían sufrido daño. Aquí lo más importante es proteger la vida de los habitantes de los edificios colindantes, lo demás es de trámite, incluso jurídico.
En los Estados de Oaxaca y Chiapas se habla de miles de casas de construcciones endebles de gente muy pobre, que era su pequeño patrimonio a fuerza de muchos años y lo han perdido todo; simplemente se derrumbó, y poco o nada hay que rescatar y hay que agregar la reconstrucción de miles de escuelas, pero el Secretario Nuño que ya está estableciendo un censo de daños, por lo pronto ha manifestado que los alumnos, cerca del 90%, estén asistiendo a clases en las escuelas donde no hubo daños y también en albergues improvisados de diferentes características, por lo que no perderán el año escolar.
En el caso de la ciudad de Juchitán, Oaxaca, el palacio municipal se derrumbó totalmente. Y en muchas otras ciudades los edificios municipales sufrieron daños, en unas funcionan parcialmente y en otros lugares improvisados. En todas estas ciudades con daños citados se ha perdido toda la información, como de nacimiento, datos de la población, y en general toda la infraestructura correspondiente a una oficina municipal. En esta misma ciudad donde todo se perdió, las autoridades municipales y estatales no saben cómo volver a trabajar, pues no cuentan con ningún elemento y el erario municipal, que era muy poco, ahora se ha vuelto nada, pero es necesario que la ciudad funcione y ya se buscan soluciones en todas las ciudades de los estados de Oaxaca y de Chiapas para reconstruir y rescatar lo más que se pueda, pero el daño causado es grave. Tanto Chiapas como Oaxaca tienen costas y hay una gran cantidad de personas que viven de la pesca y tienen destruidas sus embarcaciones y sus redes; literalmente están sobreviviendo de milagro pues la ayuda prometida aún no llega.
La CFE ha logrado restablecer la mayor parte del servicio eléctrico y las líneas telefónicas también en su mayoría, pero quién va a pagar un recibo de energía eléctrica si apenas alcanza para tortillas y frijoles en el mejor de los casos.
En Morelos, la Ciudad de Jojutla vive un panorama parecido, cierto que es una ciudad con un poco más de recursos, pero eso no quiere decir que no esté devastada y que tiene cientos de casas destruidas.
Hay una triste realidad sobre las casas de estos tres estados, incluyendo Puebla, me pregunto con tristeza ¿por qué se cayeron en gran cantidad?, y me contesto, porque hace muchos años esas mismas personas o sus antecesores también vivían en la pobreza y a base de muchos años de sacrificio, y muchos de ellos con ayuda de los dólares que mandaban los paisanos lograron hacerse de casas construidas con materiales no tan resistentes como los de las personas que gozan de otros tipos de recursos. Estos están sufriendo, pero tienen algo para salir adelante, a los más pobres simplemente se los llevó la fregada, miles todavía viven en las calles cercas de sus casas, cuidando algunos pequeños objetos de valor y evitando la rapiña, otros en casas de campaña en la intemperie, soportando por supuesto todas las inclemencias del tiempo, servicios sanitarios ni soñarlos, cada quien se arregla como puede.
La Ciudad de México es otra cosa; el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, de acuerdo con los delegados, acudió a una reunión y con Luis Felipe Puente, Coordinador Nacional de Protección Civil, se agrega que hay un plan para tener una comisión interdisciplinaria, para transparentar los recursos que se manejen, y volvemos de nuevo a la palabra mágica Censo, que trata de ser lo más veraz y exacto. El Jefe de Gobierno Mancera y sus colaboradores han determinado que los inmuebles con daños producto de este sismo se clasificaran de la siguiente manera:
• Verde, inmuebles con daños superficiales.
• Amarillo, con daños significativos, en condiciones de ser habitados
• Rojo, inmuebles con daños estructurales sin condiciones de ser habitados
Las acciones a seguir son las siguientes:
• A quienes estén clasificados como verde, el gobierno capitalino entregará hasta 8,000 pesos como ayuda de reparación.
• Amarilla, ayuda económica de 3,000 para renta de vivienda durante el tiempo que dure la reparación del inmueble.
• Roja, apoyo para alquiler y acceso a créditos a tasas preferenciales para la adquisición de viviendas.
La ayuda, aunque lenta, ya está avanzando y el Gobierno de la Ciudad está cumpliendo
Se está dando información para denunciar y clasificar cada uno de los daños en la Ciudad de México, hay centros de atención en toda la ciudad y creo que se está haciendo un esfuerzo enorme. El gobierno capitalino que encabeza el Dr. Mancera que está haciendo las cosas bien, o por lo menos con muy buena intención, aunque en una reunión donde había muchos gobernadores, Secretarios de Estado, y el Presidente de la República pidió que agilizaran los trámites para que los recursos económicos que todavía no llegan del FONDEN empiecen a fluir; el Secretario de Hacienda Meade le contestó que atenderá su solicitud lo más pronto posible.
Para iniciar esta reconstrucción nacional, tanto en los estados afectados más pobres del sureste como en la Ciudad de México, se necesita urgentemente del Gobierno Federal y los representantes de la iniciativa privada, y ya se habla de una disminución en el presupuesto de gastos del próximo año.
LA REALIDAD ES QUE NO HAY UNA CANTIDAD SUFICIENTE PARA RECONSTRUIR LO QUE FUE DESTRUIDO Y SE BUSCAN SOLUCIONES DESESPERADAS PORQUE ES DE URGENTE NECESIDAD QUE SE ACTÚE DE INMEDIATO.
La sensibilidad del Dr. Mancera se ha expresado en soluciones para niños que han quedado huérfanos, madres que han perdido el sostén de la casa, personas de la tercera edad que lo perdieron todo y ya no son sujetos de crédito y el problema en México es grave porque hay muchos casos como esos. No se va a poder solucionar todo, pero se debe de intentar por razones humanas y en correspondencia al sentimiento cristiano de ayuda a nuestro prójimo, también es de urgente necesidad como la anterior, atenderlos debidamente.
México se tiene que reconstruir en lo anímico, buscando entre las ruinas de su desgracia soluciones de vida y de esperanza, tener fe que México como país y los mexicanos somos gente de lucha y que hemos salido adelante, y esta vez no será la excepción. FUERZA MÉXICO
