DEBAJO DE LA ALFOMBRA
Aunque este escribano y muchas de las bellísimas lectoras y gentiles lectores, no estemos de acuerdo con muchos asuntos que maneja mi querida Yuri Sierra, hay que reconocer que todos los temas derivados de los abusos, las violencias visibles o invisibles, ocuparon los principales corrillos sociales y político –con más fuerza- a raíz del suicidio del artista Armando Vega Gil.
Como dice la Yuri, el tema ha movido el piso para muchas personas, organismos e instituciones. En efecto, se trata, dice la periodista, de generar conversación, de ponerle nombre y apellido a las cosas, para avanzar en la solución. Cierto pero insuficiente.
A reserva de presentar un trabajo más detallado sobre #Me Too, en un primer recorrido a vuelo de langosta, el movimiento de Tarana Burke, literalmente, se volvió un asunto disruptivo y global.
Cierto es que se requiere un proceso más integrado y multidisciplinario para abordar el contexto en toda su real y amplísima extensión. Una parte es reconocer el problema, sus aristas, sus posibles causas y efectos e impactos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar, política, social y de estado de derecho.
LOS VÉRTICES
Es evidente que, urge, la ventilación de toda esa problemática, pero en su total dimensión, evitando las exageraciones, los argumentos sesgados, las proposiciones radicales y las reflexiones desde las ideologías disolventes, considerando la dignidad de la persona humana en la centralidad del debate integral.
Hablando en la conferencia TEDWomen en Palm Springs, Estados Unidos (https://www.bbc.com/mundo/noticia) Tarana Burke observa algunas condiciones interesantes para su análisis:
1.- Sin duda, el movimiento de la que es fundadora, produjo una avalancha mediática, que en algunos casos muta a linchamiento en prensa, para los señalados como culpables, pero que, a la vez, re-victimiza a quienes sufrieron los abusos.
2.- Los riesgos de ese linchamiento mediático, corren el riesgo de transformarse en una especie de venganza feminista contra la cultura machista, que limita la visión y las estrategias de #Me Too, al reducido campo de la mera lucha de clases.
3.- ¿Puede convertirse en un total “complot” vengativo contra los hombres? Todo indica que sí.
4.- Si el movimiento se convierte en fruto del marketing, puede llegar a disolverse por suj alta volatilidad.
5.- Burke destacó que su movimiento es una manera de comenzar un plan de acción para hacer algo sobre la violencia sexual que vio en su comunidad. Por eso catalogó a #Me Too como algo “irreconocible”, lo que abre la puerta a una estrategia de manipulación ideológica, ajena a lo que ella conceptualizó en 1996
6.- Como destaca la periodista Blanche Petrich, su preocupación inició cuando ella percibió “…como una falta de cuidado en las administradoras de las distintas cuentas de denuncia”
7.- En efecto, el problema grave se centra en el tema de la denuncia anónima que puede convertirse en un método de venganza, de acciones con dolo, de una justicia que ni siquiera llega al grado de alternativa, porque viola la presunción de inocencia, porque no se cumple con el principio jurídico de que quien afirma está obligado a probar, dejando al denunciado en total estado de indefensión.
8.- Pero, si a ello le adicionamos los impactos de ideologías que confrontan y dividen, el riesgo es extremadamente elevado. Es el caso de los tonos de revanchismo, como en el caso del músico de Botellita de Jerez, porque sea o no cierta la acusación, cuando se demuestre la inocencia –algo bastante complicado en el país- la reputación se la persona se fracturó, las posibilidades de empleo nulas, el desprestigio en su apogeo. Por ello el escribano observa, es necesario reforzar el marco jurídico para #Me Too, para que no se transforme en un MI TO.
