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Meade, no es un político tradicional

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No parece político.

De entrada, no habla como político rancio del PRI.

Habla como un académico, como un profesor de universidad, como un tecnócrata, como un funcionario que conoce el Gobierno Federal en todas sus estructuras.

Meade es distinto a cualquier candidato del PRI de los últimos años, muy diferente a Roberto Madrazo, a Francisco Labastida, incluso a Enrique Peña Nieto. Se le parece más, tal vez, a Ernesto Zedillo Ponce de León.

Su discurso es directo. Ayer se vio en el evento de León.

Sus ideas son concretas y ordenadas.

En su visita a Guanajuato, el precandidato de PRI a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, mostró que su estrategia será zafarse de los rituales del tricolor. No hubo besamanos, ni excesos, ni derroche de recursos, ni acarreados, ni camiones.

“Por eso lo escogieron”, dijo ayer un priista de cepa.

No tiene los clichés viejos del tricolor. No utiliza la retórica vieja y desgastada. No usa un tono de voz tipo López Portillo, ni habla con altivez como Romero Deschamps o Emilio Gamboa.

Ayer lo vimos en un evento público y en una reunión privada. Sus guardaespaldas lo vigilan de lejos, ni siquiera se le acercan. El Estado Mayor Presidencial mantiene un cerco de seguridad en torno a él, pero no impiden el acceso a Meade.

El evento fue masivo, pero sólo para liderazgos regionales. Hubo dirigentes municipales, líderes de colonos, operadores de barrios y colonias, jefes de distrito, diputados locales, diputados federales, alcaldes y precandidatos.

El discurso estuvo centrado en la seguridad. Meade dejó ver que ese será el gran tema en Guanajuato: la violencia, la seguridad, los muertos, las ejecuciones, los cadáveres y la sangre.

Meade tiene un perfil interesante. Nadie lo dudaría. Ex Secretario de Hacienda. Ex secretario de Desarrollo Social. Educado, preparado, sin cola que le pisen. El problema es todo lo que representa en este momento: el PRI. Lo más complicado para Meade será revertir el voto adverso del PRI. El obstáculo mayor de Meade es el PRI. El reto de Meade es el propio PRI.

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