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¿Me conviene la democracia?

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Históricamente la democracia parte de Atenas, pero comenzó a tener mayor auge a finales del siglo XVlll, como respuesta a la necesidad de establecer un sistema político en donde nadie asumiese el poder absoluto.

La construcción de la democracia conlleva un largo proceso histórico en el que se contempla un sistema que ofrezca la mejor opción como forma de gobierno. En este proceso destacan ideales como la participación responsable y comprometida (libertad); la ausencia de privilegios y acceso universal a los derechos (igualdad); así como el respeto y tolerancia entre las personas (fraternidad).

En un sistema democrático el poder político le pertenece al pueblo, al elegir a sus autoridades que los representan de manera pacífica, de ahí deviene el nombrado “gobierno de la mayoría”.

Diversos estudios indican que, en países como el nuestro, las personas manifiestan una decreciente satisfacción con el sistema democrático. Lo anterior obedece a que en la población existe desconfianza, que genera falta de participación responsable en la toma de decisiones e indiferencia. La necesidad de cubrir necesidades primarias hace que la democracia participativa luzca ajena y elitista.

En el México actual, la democracia ha implicado diversos fallos que nos han llevado a situaciones difíciles y a la apatía hacia esta forma de gobierno. Sin embargo, el hecho de que buena parte de la sociedad mexicana no perciba las bondades de un gobierno democrático frente a un autoritario, no significa que éste último ofrezca las alternativas para mejorar la calidad de vida de las personas en nuestro país.

He escuchado el descontento de la gente sobre la política, sobre sus políticos y la desconfianza en el resultado de los procesos electorales. Pero considero que al ciudadano es a quien más le conviene la democracia, ya que es ésta y sólo ésta la que le permite involucrarse en la vida política del país.

En la democracia, para que las mayorías y las minorías cuenten, resulta indispensable generar confianza y certidumbre en la sociedad mediante la participación. El ciudadano, para acceder a una vida digna, debe elegir a quienes lo han de representar y gobernar, así mismo exigir transparencia en la toma de decisiones de los elegidos.

El gobierno democrático es el único en el que existe la posibilidad de defenderse de la arbitrariedad, mediante el supremo acto de la emisión del voto.

Por tanto, a la pregunta de si me conviene la democracia, se puede responder que, al día de hoy, no tenemos una mejor alternativa. Me conviene hasta no encontrar un mejor régimen de convivencia y en esa búsqueda se ha enfrascado la humanidad casi trescientos años.

La democracia es perfectible y el único que la puede perfeccionar es el ciudadano, con su participación. Es decir: la democracia me conviene y puede ser más conveniente con mi participación decidida y constante.

٭Consejero Electoral del Instituto

Electoral del Estado de Guanajuato

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