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Los muertos ahora se mueven

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Hemos estado leyendo a través de las informaciones de los medios de comunicación de un hecho lamentable que fue descubierto inesperadamente, pero que tenía varios años de existir. Un hecho de tal índole que provocó una crisis muy dramática por la irresponsabilidad de parte de quienes lo estuvieron ocultando durante varios años y me refiero exactamente a las autoridades correspondientes en el estado de Jalisco. Esto se ha convertido en una braza ardiendo, que se la pasan de mano en mano y que no saben cómo resolverlo, pero el problema es bastante grave y si no se pusiera en juego el respeto que se les debe a cerca de 500 cadáveres, no alarmaría la gravedad del hecho.

El objeto de mi consideración y reflexión es que unamos nuestro criterio, y no es convertirnos en jueces y buscar que se castigue a algún funcionario gubernamental o bien personajes del gobierno, que si los hay, pero mi intención es exponer ante la opinión pública la gravedad de este caso, que por cualquier punto de vista que se le vea es de gravedad extrema.

 Ya hemos explicado que este problema se ha venido acumulando desde hace años, pero lo grave del caso es que esto sucedió por una denuncia ciudadana, pues resulta que en el Instituto Forense del Estado de Jalisco tiene una capacidad limitada para resguardar cadáveres de personas no identificadas y sujetas a que sus familiares pidan la entrega respectiva para darles cristiana sepultura y esto, ante la ausencia de datos, que debían haberse recolectado para que los familiares recuperaran a sus seres queridos, no se hizo.

La solución que tomó el estado de Jalisco para conservar estos cuerpos fue alquilar varios tráileres refrigerados y las personas fallecidas ya no podían estar dentro de las instalaciones del Instituto Forense y empezaron a buscar la forma de almacenar o bien donde podían recibir en los municipios aledaños a la capital de ese estado y no se ha podido encontrar la solución y los cadáveres sujetos a congelación dentro de los tráileres, que se suman por cientos como hemos dicho, siguen moviéndose de municipio en municipio, buscando soluciones que todavía no se encuentran.

Aquí nos encontramos con algunas preguntas obligadas.

Primeramente, ¿Por qué nadie fue a reclamar los restos mortales de las personas que estaban en esa condición?, queremos pensar que es por falta de información porque no existe un programa estatal y mucho menos nacional de información para localizar a una persona que por ejemplo se piensa desaparecida en cualquier estado de la República Mexicana y que haya sido llevada y esté en el Estado de Jalisco, no hay una información adecuada para conocer si estos cuerpos que han sido llevados en tráileres refrigerados por meses hayan sido fruto de un asesinato y en qué forma fueron hechos, también si fallecieron de forma natural o bien que nacionalidad ostentaban. Por eso las personas que en México lamentan con tristeza la desaparición de un ser querido, por falta de información no pueden acceder a Jalisco a reconocer y a ofrecer pruebas de ADN para certificar si son sus familiares. Hay tan poca información y tanto encubrimiento que es asombroso y los cadáveres siguen arriba de tráileres, amontonados en forma irrespetuosa y con un desprecio a su memoria bastante desagradable.

Estos cadáveres simplemente están dentro de bolsas negras y cuando mucho están etiquetados con número de expediente, que es un simple número, pero no hay más información porque no existe el correspondiente expediente en los archivos, que debía de tenerse.

Nos preguntamos también, ¿Cuantos estados de la República Mexicana tienen un problema similar, mayor, igual o menor? Y pueden ser que pensando en forma atrevida quizá haya miles de cuerpos en esa situación, porque no hay un flujo de información adecuado entre los estados que permitan la identificación de las víctimas.

Las cifras oficiales hablan de miles de desaparecidos cuyos familiares siguen llorando por su ausencia y lamentando no tener ninguna noticia de ellos. Se habla de niños, mujeres, jóvenes y adultos de diferentes edades.

Y, ¿Se tendrán que ir esos cuerpos a una Fosa Común?, porque en que cementerio del Estado de Jalisco se pueden inhumar decorosamente más de 500 cadáveres y seguramente se tome la decisión de hacer un enorme agujero y crear una fosa común y depositar sin ningún respeto a los fallecidos.

Increíble que nadie en México haya tomado las medidas adecuadas durante años y no quiero que se entienda con tintes políticos o que nosotros intentamos desprestigiar a un partido político o dar aliento a grupos opositores, simplemente exponemos los hechos y lo que nos queda a nosotros quizá es orar por esas personas cuyos cadáveres son manejados en bolsas de plástico de una forma por lo más cruel.

Es imposible que nadie haya ido a reclamar esos cuerpos por falta de comunicación y de datos para lograr una certeza de encontrar a sus seres queridos. Estamos en el Siglo XXI y estos hechos que se descubrieron porque en un lote donde se había estacionado uno de esos tráileres expedía fuertes olores por la descomposición de esos cadáveres y los vecinos se quejaron, de otra manera quizá seguiría el problema y seguirían rentando más tráileres para acumular cadáveres.

Como solución, el gobernador, que dijo que no había sido informado en su estado, ahora ha cesado a varios funcionarios presuntamente culpables, en forma tardía, y ha  anunciado que se va a construir un lugar para alojar a más de 500 cuerpos para ser identificados por sus familiares.

Si no tuviera carácter de inhumano, trágico e indignante, pudiera ser pasado por alto; pero amigos lectores, ustedes tomen lo que a lo mejor ustedes ya conocen y que estos comentarios sirvan para que no vuelva a pasar una cosa parecida.

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