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Los atentados de noruega

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Las personas con serios trastornos mentales que toman un arma de fuego y comienzan a disparar a una multitud ocurren en todos lados, en todas las épocas, incluso en países con un bajísimo índice delictivo, como es el caso de Noruega. Un día como hoy, 22 de julio, pero del año 2011, aconteció allí la peor masacre, a manos de uno de un desalmado criminal de nombre Anders Breivik.
Los hechos terroristas que marcaron este apacible país dan inicio a las 15:25, cuando un coche bomba estalló en el centro de Oslo, muy cerca de la oficina del Primer Ministro. Hubo incontables daños materiales y lo peor de todo: 8 personas muertas. De inmediato las autoridades se movilizaron. Hubo desconcierto y terror, pero la pesadilla apenas daba comienzo.
Entretanto, desde el 21 de julio se llevaba a cabo un campamento de los Jóvenes del Partido Laborista. Todo había sido diversión y felicidad hasta que se les informó lo del atentado, por lo que los organizadores sugirieron llamar a sus padres. La sede del convivio era la Isla Utoya, que medía 0,14 kilómetros cuadrados. A las 17:30 arribó al lugar un policía, quien le dijo a los adultos a cargo que estaba allí para ofrecer una plática informativa sobre lo ocurrido en el centro de Oslo. Fue desconcertante para muchos que el oficial no llevase refuerzos, pero de todos modos, los jóvenes se reunieron.
Fue entonces cuando el policía sacó un fusil semiautomático Ruger Mini-14 y una pistola Glock y comenzó a disparar.
Muchos jóvenes no tuvieron el tiempo de reaccionar ni comprender lo que estaba pasando. Huyeron a donde les fue posible, y algunos incluso saltaron a las heladas aguas, esperando así salvar sus vidas. La policía llegaría a las 18:35 horas. Fue cuando el asesino disfrazado de policía arrojó sus armas y se entregó.
Asesinó a 69 personas en 45 minutos. Después se supo que también fue responsable de lo ocurrido en el centro de Oslo. En total, había cobrado 77 vidas humanas, muchas de menores de edad. Hubo tantos heridos que fue necesario crear un centro de recepción para víctimas.

EL ASESINO
El responsable de los atentados era Anders Behring Breivik, quien se disfrazó de policía y planeó todo. Antes de su masacre, distribuyó en internet un texto donde plasma su ideología y sus justificaciones, titulado ‘2083: Una Declaración Europea de Independencia’. El asesino era fascista, xenófobo, misógino, odiaba la multiculturalidad y la migración y aunque en un principio alegó demencia y dijo tener esquizofrenia paranoide, los perfiladores criminales y psiquiatras forenses a cargo diagnosticaron que no estuvo psicótico durante los ataques y era completamente consciente de sus actos. Más bien, padecía un serio trastorno narcisista de la personalidad, pues creía que estaba destinado a mejorar la situación de su país.
Breivik era hijo de un diplomático y de una enfermera, licenciado en Ciencias Políticas y de carácter tímido, pero muy inteligente y manipulador. Como muchos de su clase, no tenía la más mínima empatía al matar.
Después de un mediático juicio que hizo eco en todo el mundo, Breivik fue condenado a 21 años de prisión, pues esa es la pena máxima en Noruega, un país que no está acostumbrado a semejante violencia.
Muchos han querido entender la mente de Breivik. Una de las personas más destacadas fue la periodista Asne Seierstad, quien publicó el libro ‘Uno de los nuestros’ donde desentraña cómo es posible que un niño superdotado se volviera un asesino a sangre fría. El libro es un excelente ejemplo de periodismo de investigación y nota roja de la mejor calidad, publicado en nuestro idioma por Ediciones Península. De este texto surgió la película ’22 de julio’, que narra a detalle los hechos, a los sobrevivientes y el papel del abogado del asesino: Geir Lippestad.
Una de las frases del libro de Seierstad dice: “el mal podrá asesinar a un ser humano, pero nunca conquistará a un pueblo”.

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