]Esta mañana empezaré con la siguiente frase, “A León, cuando no le llueve le llovizna” y diré por qué. En otros espacios en donde he tenido la oportunidad hacer valer la voz de aquellos que a pesar de sus quejas no son escuchados, la problemática que vive nuestro Estado y particularmente León, me refiero a la ola de violencia institucionalizada e inseguridad permanente generada por una devastadora desigualdad social y además hemos sido testigos del hundimiento del tejido social. Por lo que ahora hablaré de otro rubro, la insuficiente infraestructura de nuestra ciudad y a eso me refiero cuando digo que si no nos llueve nos llovizna porque, desde mi perspectiva, ha faltado la voluntad y el talento en las políticas públicas que borren la percepción nacional de que León es un rancho grande, toda vez que es una problemática que arrastra no menos de 150 años y no la hemos podido erradicar y así tenemos que año con año en la primer precipitación pluvial o con un simple chubasco aparecen por doquier “las fuentes saltarinas” que emergen de las alcantarillas de esta ciudad y de esta forma el agua sale provocando inundaciones en las colonias, afectando todo tipo de vehículos que circulan en las calles y avenidas y lo que es peor inunda colonias enteras, destruyendo los muebles de los moradores, verdaderos caos en donde se ocupa del auxilio de protección civil e inclusive del propio ejército que tienen que intervenir para apoyar los casos más urgentes y a los damnificados, así las cosas díganme, si León no se convierte en una olla de agua que no tiene salida por la falta de red pluvial y drenajes.
El asunto desde mi punto de vista es grave, porque cuando existen inundaciones en algunas colonias se emplean “mejoralitos” que no resuelven el problema de la falta de redes pero lo único que se hacen a la postre, es que esa agua que no puede ser captada se traslada a otra colonia cercana que es la que ahora vivirá el mismo drama. Creo que hemos carecido de un proyecto ejecutivo, porque una ciudad como lo es León, que tiene una cantidad de habitantes que actualmente rebasa 1 millón 578 mil 626, según las estadísticas de la INEGI en el año 2015, y que está entre el cuarto y quinto lugar como municipio más importante en la República Mexicana, no puede inundarse como si no tuviera drenaje y entonces sí, habrá que reconocer que queramos o no, son ciertos los comentarios de que somos un rancho grande. El problema es tan feroz que me pregunto, ¿cuántas colonias más tendrán que inundarse para trabajar en un mega proyecto ejecutivo de resolución total? no debemos tolerar que solamente sigan tapando baches, poniendo luces, reparando imperfecciones visuales, para que la opinión pública reconozca el trabajo de relumbrón que solo busca el aplauso instantáneo y efímero, para esto se debe instrumentar este multicitado proyecto ejecutivo captador de aguas pluviales a la altura de nuestro problema, debemos acabar con la impunidad exigiendo que las autoridades correspondientes no permitan que León siga creciendo sin control, para que no siga habiendo asentamientos humanos o construcción de nuevas colonias o fraccionamientos sin que se haya realizado a conciencia ese famoso estudio de factibilidad de servicios que emite SAPAL y, en caso de que lo autorice sea responsable de los daños y perjuicios que puede ocasionar finalmente a las y los compradores o habitantes de las colonias o fraccionamientos que autorizaron junto con el H. Ayuntamiento de León porque es un hecho conocido por estas autoridades el sinnúmero de arroyos, arroyuelos y ríos que existen en León. Debe de haber un estudio que establezca un diseño del perfil geológico, es decir un estudio de la superficie del terreno natural porque no escapa a nuestro conocimiento que al modificar cualquier cauce de un arroyo o río, tarde o temprano el agua lo reconoce y busca la salida más accesible y mientras que no haya verdaderas redes sanitarias o pluviales seguiremos siendo un charco en lugar de una ciudad turística e industriosa.
El asunto no es fácil, se ocupa de una inversión de alta dimensión económica en la infraestructura, un proyecto a largo plazo y no a corto, de lo contrario seguiremos sacando paraguas para no mojarnos la cabeza aunque estemos inundados hasta el cuello.
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