Ante los incrementos de precios de los productos de la canasta básica, las amas de casa buscan las ofertas, descuentos y “pilones” debido a la insuficiencia del poder de compra por los bajos salarios y la falta de empleo de sus esposos e hijos.

“Tenemos que comprar menos de todo, en lugar de kilos, solo cuartos o medios cuartos, o lo que se puede de acuerdo a los precios de jitomates, cebollas, chiles, frijoles, huevo, leche, azúcar, aceite y cada ocho días algo de carne”, dijo la señora Leticia Vázquez.

Las amas de casa caminan de puesto en puesto en el Descargue Estrella en busca de las mejores ofertas, o bien llegan con sus proveedores de siempre que les atienden y les dan los mejores precios y hasta el pilón de jitomates, cebollas, chiles o tomates.

“El salario de 800 pesos a la semana no alcanza, ni cuando le pagaban a mi esposo 1 mil 200 pesos a la semana y se lo recortaron por no despedirlo y porque no hay trabajo en la fábrica de calzado, tenemos que aguantar hasta donde se pueda, porque los patrones ni esperanzas que se toquen el corazón para dar un aumento de salario”, dijo Evangelina González.

Para Josefina Gómez es mejor ir al mercado cada tres días o una vez a la semana, porque cuestan menos los productos y son más frescos que en las tiendas de la esquina o en los puestos de la calle, aunque a veces por el tiempo y por el costo del camión urbano sale casi igual.

“Lo que hace falta es que haya trabajo y que los patrones paguen salarios justos, que alcancen para comprar los productos de la canasta básica, el agua, la luz, el gas, el transporte y los demás gastos necesarios para la familia”, dijo Catalina Muñoz.

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