Dice el dicho popular que “el pez por su boca muere”, haciendo referencia, a que, quién habla de más de lo necesario, se mete en problemas a causa de su indiscreción.
Hemos sido testigos, infinidad de veces, como los políticos, gobernantes y la sociedad en general hace promesas y en ocasiones empeña las palabras sin darse cuenta que pueden ser víctimas de su propia verborrea.
Somos imprudentes ya que, muchas veces, nuestra conciencia está muy lejos de estar presente cuando expresamos nuestras palabras, sin estar absolutamente seguros de lo que dijimos sea sincero, verdadero y honesto. México, ha sido víctima de las irresponsabilidades de todos nosotros. Hoy más que nunca necesitamos estar unidos.
El presidente de México ha dicho gran cantidad de frases y proposiciones que no cumple. Una de tantas la describo a continuación (sic):
“Pss (sonido con la boca). …Con la gente, con las grandes movilizaciones, sale el pueblo a la calle, cientos, miles, millones y en mi caso, a la primera manifestación de 100 mil, y que yo vea que las encuestas ya no tengo apoyo……. a Palenque, Chiapas. Ni si quiera espero la revocación del mandato. ¡Ahí nos vemos!
– Porque tengo principios, porque tengo ideales…”
Fue claro y contundente. Hay evidencia, se grabaron videos.
Con esto en mente, el movimiento FRENAA, que muchos consideraban insipiente, sin influencia, que los medios ni siquiera tomaban en cuenta, hoy ya se ha convertido en una tendencia social que se comenta por todo México. Causando admiración y empatía.
Su presencia, paciencia, sin uso de la fuerza, soportando vejaciones y abusos por parte de las autoridades, ha continuado su marcha, paso a paso, sin detenerse.
Insistiendo.
Un conteo, ante los notarios que estuvieron presentes en la marcha del sábado pasado a las 14:16, registró en ese momento 327,456 personas.
Ya sabemos que los comentarios, a la hora de la hora, serán retóricos, minimizando el número de participantes, utilizando los argumentos de siempre y que habrá, para variar, otros datos.
Pero ante el éxito y la evidencia, no hay engaño.
Tal vez sí, en su mundo ficticio, donde no hay impunidad, ni relaciones con el crimen organizado y sobre todo ausencia de corrupción, le crean sus adeptos imaginarios. En la realidad, la verdad abruma, lacera, la conciencia de los más escépticos.
Habrá quien diga que ni siquiera se reunieron 30 mil personas, que el movimiento fue todo un fracaso.
¡En esta ocasión no fue así!
-Como una espada de acero, hiere, sin lugar a duda, las convicciones más nefastas y arraigadas que gobiernan nuestro país.
Vislumbramos, por vez primera, un a luz de esperanza.
Por fin hay mexicanos que, saliendo de su temor, se unen. Empezamos a darnos cuenta que podemos hacer la diferencia. Que nuestro cariño por la patria tiene sentido y que otro mexicano es un hermano, un aliado. No un enemigo, como lo hace creer el presidente con sus divisiones entre chairos y fifís. Mientras él, extiende la mano y saluda a madres de delincuentes.
Aún no vemos que los partidos políticos se sumen a esta lucha. Siguen observando los hechos. Meditando. Haciendo planes, reviviendo candidatos. No son compartidos. Persisten con actitudes del pasado.
El presente otorga la posibilidad de ser creativos, originales. Aprender de los errores para convertirnos, como menciona el mito griego en relación con el ave fénix, surgir de las cenizas de su pasado.
Tomar en cuenta los avances en el conocimiento, la tecnología y las capacidades humanas para renacer en un país pujante. Que nuestro lábaro patrio, representado por el águila, renazca de los residuos de la ignominia, del lastre demagógico y el control rancio gubernamental.
Es el tiempo de aceptar el fracaso de la 4 T.
Aunque increíble que esto parezca, después de tanta lucha e insistencia para alcanzar la silla presidencial, este caudillo revoltoso no supo, como dos de sus antecesores que se sentaron en ella durante la Revolución Mexicana, Francisco Villa y Emiliano Zapata, que hacer. Le quedó grande. En verdad muy grande.
Hoy el pueblo sabio, le exige que la deje, por el bien de nuestro país.
Parece oportuno, recordar que es necesario preparar las maletas, ya que las palabras que se dijeron ayer ya no se las lleva el viento, fueron debidamente registradas y como un contrato se debe cumplir.
¡Hasta la próxima!
