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LA SUCESIÓN EN ÉPOCA CRÍTICA

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¡Qué difícil es tener una opinión objetiva y razonada con datos e información verídica en esta época crítica!

  Para aquellos que tratamos de cuidar nuestros escritos y evitar emitir juicios subjetivos está claro que el panorama es, por decirlo suavemente, inestable.

Por eso, volviendo a mi deformación y experiencia profesionales voy a enfocar lo que sucede con el “Proceso de Sucesión” en una empresa de estructura familiar. Toda comparación con la situación geopolítica actual es totalmente válida,

     El patriarca de un negocio familiar exitoso es reconocido como el líder indiscutido de éste, ante propios y extraños. Sus orígenes, muchas veces humildes y el arduo camino hasta el triunfo en su empresa es proclamado por su familia, socios, y obviamente por el entorno de clientes y la comunidad. El o ella lo promueven con diversos grados de comunicación y auto-elogios, con una buena dosis de megalomanía o en menor caso modestia poco creíble. Es el señor(a) “Yo-yo” y pueden llegar a ser insufribles para sus oyentes. Sin embargo, objetivamente hay mucho que elogiar y aprender de su esfuerzo, sin tanta faramalla.

          El tiempo pasa y, al cumplir su ciclo de vida, el fundador se encuentra ante un dilema muy complicado: El pasar a retiro como héroe y dedicarse a trascender y no interferir en las operaciones de su empresa (aunque sí en las decisiones clave, ya sea como socio o miembro vitalicio de su Consejo de Administración) o busca abierta o soterradamente el quedarse como jefe máximo hasta que la muerte, enfermedad grave o un golpe de estado lo baje de su torre de marfil.

Una sucesión planteada como un proceso a largo plazo cumple satisfactoriamente con la visión y status futuro del dueño, así como las necesidades cambiantes de su empresa, en manos profesionales y bien capacitadas. El tratar de sabotear o cambiar por razones personales este proceso tiene frecuentemente consecuencias terribles y conflictos perdurables.

      En el ramo político hay, desgraciadamente, demasiadas experiencias fallidas de sucesión que condujeron a la violencia. Algunos ejemplos de todo tipo: Porfirio Díaz, Perón en Argentina, Ceaucescu en Rumanía, Trujillo, Somoza, Batista y ahora Morales de Bolivia, todos tienen experiencias similares de querer, por todos los medios legales o con triquiñuelas sospechosas aferrarse a su poder. En otros casos, la población ha decidido democráticamente el reelegir por medio de elecciones libres y muy supervisadas a sus  gobernantes. No puede haber comparaciones sin tener las mismas bases de evaluación.

La sucesión de cualquier tipo es un proceso multidisciplinario complicado, ya que influye la psicología del dueño y su fantasía recurrente con los cambios constantes en su entorno, su capacidad de guiar a la gente hacia mejores circunstancias, la situación financiera personal y la de sus subordinados y finalmente ver la continuidad de su sueño a través de las generaciones posteriores. Esto es igualmente válido para las diferentes comunidades y países y sus gobernantes.

El ego nubla a la razón y las consecuencias son graves.

gzsalo@gmail.com

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