¿Cuál es la radiografía que tenemos a partir de que el petróleo dejó de pertenecer de una forma monopolizada a PEMEX, además del desplome del peso en relación al dólar nunca antes visto? Inmediatamente empezamos a escuchar los discursos de siempre, de que estos acontecimientos no afectarían la economía familiar, que se encontraba garantizada la canasta básica para la protección de los mexicanos, que no habría inflación por el aumento de la gasolina, etc.
Podría citar nombre y fecha de estos discursos pero sería en vano, lo cierto es que fueron solo para conseguir el aplauso y no generar más descontento del que ya existía en la población. En su oportunidad, en algunas de mis columnas manifesté que la canasta básica, se iba a ver desfasada y que se iban a disparar los precios que a la postre afectarían la economía familiar de millones de mexicanos, y de esto han pasado tan sólo algunos meses, y lo que planteé como un futuro nada halagüeño ahora nos está alcanzando. Y para ser exactos, vayamos a los números, creo que es de todos sabido, qué es la canasta básica. Sin embargo, me voy a permitir ahondar sobre este tema, la canasta básica es un conjunto de bienes y servicios. El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) establece una lista de 35 productos, que considera que son parte de la canasta básica, pero no toma en consideración los servicios, los cuales, son parte integral del desarrollo socioeconómico de una familia, por ello, habrá que agregárselos, para puntualizar señalaremos el transporte y ahora algo que es vital y es el internet. Destacando que en otros países como Finlandia, se establece como un derecho de los ciudadanos, el que el Estado les provea el servicio gratuito de internet. A todo lo anterior, habrá que agregarle como parte integral de un desarrollo armonizado el del servicio de telefonía porque ahora no se puede hablar de que una persona pueda estar sin una constante comunicación con el exterior, que finalmente son los retos del siglo XXI, como lo es el agua o la cadena alimenticia.
Como lo dije anteriormente, vamos a los números: el pan de dulce tiene un valor que fluctúa de los $6.00 a $10.00; las tortillas de maíz, $15.00; el arroz, $24.00 a $30.00; en cuanto a las verduras y legumbres, se han disparado paulatinamente; el jitomate, de $12.00 a $15.00; el limón a $26.00 a $ 32.00; los tomates, $17.00, el brócoli de $10.00 a 12.00; la manzana, $45.00; naranja, $10.00; plátano, $12.00, etc. Y aunque no están en la canasta, me referiré a otros productos, como lo es la uva a $75.00; aguacate, $53.00; champiñones, $55.00, de las carnes ni hablamos porque en su mayoría están arriba de los $135.00 el kg, o los chiles que fluctúan entre los $100.00 y $125.00 el kilo; los huevos y la leche se incrementaron un 20% o 25%, estos precios varían de acuerdo a la zona donde se compran.
Ya no quiero aburrirlos más con los números, solo quiero avanzar diciendo, que en León hay más de 600,000 pobres, y que se consideran en pobreza extrema cerca de 67,000 personas. Este índice se elaboró en el año 2010 por parte del INPC, el aumento que se ha tenido en cuanto a la pobreza alimentaria, con toda certeza se ha visto acrecentada en los 8 polígonos de pobreza que tiene León, como lo son: las colonias los Castillos, Diez de Mayo, Las Joyas, Jacinto López, San Juan de Abajo, San Francisco, Medina y Piletas. Agrego que además de estos costos, la población tendrá que sufrir el embate que se dio al haberse permitido el aumento del pasaje al transporte urbano, de nada más y nada menos que $2.00.
Y todavía más, a lo anterior, tendrá que engarzarse necesariamente el raquítico salario mínimo que tienen los trabajadores, el cual es de $80.04, por lo tanto éste se pulveriza y se hace agua, de tal suerte que en la gran mayoría de los mexicanos que no están en la pobreza, también tiene efectos devastadores. En estos momentos estamos a punto de declarar un estado fallido, puesto que no se ha hecho lo necesario para estimular el consumo interno y como apostamos todo nuestro capital económico y político en el TLC, ahora con las políticas norteamericanas que encabeza el presidente Trump, todos los días se viven momentos de angustia.
Por esta razón y otras, es que el Estado equivoca sus políticas fiscales y ahora enfoca todas sus baterías a políticas recaudatorias, que no son otra cosa más que incorporar a más mexicanos al régimen fiscal para el pago de impuestos, y contrario a esto so pretexto de generar empleos da todo tipo de facilidades a empresas transnacionales que les exonera del pago de impuestos, les donan terrenos para sus instalaciones o bien se les llega a aportar partidas económicas para que estos vengan a sentar sus reales en esta Ciudad de León, Guanajuato. En este sentido, nos hemos estado hundiendo en un hoyo negro en donde lo que impera es la pobreza y la miseria, debemos volver nuestros pasos para proteger la zona agrícola, empezando por los jornaleros para que de nuestros campos, tengamos autosuficiencia en el sistema alimentario. En esta tesitura cierro esta columna afirmando lo siguiente “no hay vientos favorables cuando no se sabe hacia dónde se dirige”.
México no puede vivir en la simulación porque nuestros trabajadores, los jornaleros agrícolas se han convertido en esclavos, hemos regresado de una manera simulada a la esclavitud de otras épocas pero ahora por medio del control de las empresas transnacionales, que son las que imponen el mercado.
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