Se avecinan tiempos electorales. Quizás sea muy pronto para comenzar a analizar posibles escenarios y contendientes. Sin embargo, ante el descontento generalizado de la población mexicana por las multicomentadas reformas, la crisis económica y en general, el impacto de la situación que priva en el ámbito político a nivel mundial, la “izquierda” mexicana, llámese “Morena” “PRD” “PT”, han visto una posibilidad de posicionarse como verdaderas opciones ante el electorado mexicano.

Quienes se encuentran a cargo de la administración pública en la actualidad, y otras fuerzas políticas conservadoras, han realizado un esfuerzo porque lo anterior no suceda. ¿Qué ocurriría? ¿Verdaderamente los partidos de corte socialista nos llevarían por un rumbo no deseado? A inicios de la semana pasada, la subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio Márquez, pronunció un discurso en el que señala en resumidas cuentas, que el robustecimiento de las instituciones y la democracia, así como el aceleramiento de la instrumentación de las reformas estructurales, son la mejor “vacuna” ante cualquier amenaza populista en México y el mundo.

Y es que, efectivamente, concediéndole cierta razón, si bien no ha llegado el momento de decidir, se presentarán opciones de diferentes tipos con miras a la elección presidencial de 2018. Creo saber a qué se refiere con “amenazas populistas”, y es que no basta con dar sendos discursos plagados de críticas y oposiciones, es necesario acreditar fehacientemente que se puede estar a cargo de un país que particularmente, hoy en día, atraviesa verdaderos retos relacionados con el aspecto migratorio, el comercio internacional y relaciones bilaterales complicadas.

El paso de Dilma Rousseff por la presidencia de Brasil, la participación de líderes como Evo Morales en Bolivia, Maduro, quien -a pesar de todo- aún se conserva al mando de Venezuela, nos hacen reflexionar sobre la experiencia que han tenido otros países en Latino América, con la izquierda. Si bien millones de personas dejaron la pobreza y la indigencia, no debe dejar de considerarse que se trata de sociedades inconformes. Las organizaciones “lineales” tienden a ser muy equitativas, es cierto, pero la naturaleza humana, ambiciosa, ávida de reconocimiento y sobre todo ansiosa de disfrutar el producto de su trabajo, dista de tal modelo.

Quiero imaginar a la sociedad que conforma nuestro México, contenta con nuevos modelos económicos y de administración. Quizás me equivoque, pero caben todas estas reflexiones, tomando en consideración las experiencias que se han dado en otros países, últimamente en Latinoamérica. Habrá que estar muy al pendiente para saber diferenciar las ofertas políticas que se nos ofrecerán en un futuro, si se tratarán de meras propuestas populistas que carezcan de contenido o nos ofrecerán propuestas interesantes.

Según la Subsecretaria de Hacienda, deben instrumentarse mecanismos institucionales y continuar con las reformas para que a mediano y largo plazo, las buenas decisiones que haya tomado el gobierno, perduren. En este sentido, resulta pues complicado, como elector, analizar el discurso que el gobierno y el sistema nos transmiten y sopesar las presuntas “bondades” que otras fracciones políticas nos puedan ofrecer. Lo que sin duda nos genera desencanto, es la forma en que se financian los partidos políticos y sus campañas.

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