La renuncia de un ministro de la corte en nuestro país es un tema de particular interés para los mexicanos… bueno, de los que se quieren interesar.

El orden constitucional, la confianza en que la ley será respetada y sobre todo la conciencia de qué hay un poder que tiene como responsabilidad suprema la aplicación de la ley, nos permite identificar la importancia que tiene cualquier movimiento en las estructuras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sin poder judicial no hay estado de derecho, no se entiende la composición del estado mexicano. Así que no puede ser un tema menor cuando de repente se ubica en todos los medios y redes la noticia de un ministro que presenta su renuncia al cargo y que, independientemente de la respuesta del presidente de México (por orden constitucional, la renuncia se le presenta al presidente del gobierno de la república) deja de ejercer su responsabilidad en el momento que envía la renuncia al presidente y a la presidenta del Senado de la República.

El presidente López le acepta la renuncia y comparte a la opinión pública que el ministro Medina Mora renunció para atender las investigaciones de que es objeto por la unidad de inteligencia financiera de la secretaría de Hacienda y al servicio de la Fiscalía General Federal.

El ministro no ha confirmado las versiones del presidente, tampoco las ha negado, el hecho es que ya no es ministro y que tiene en su futuro inmediato aclarar todas las versiones que hay acerca de sus millonarios depósitos en cuentas fuera del país, que no corresponden con los ingresos devengados por su desempeño como servidor público. En efecto es un ministro que está en el riesgo de no tener manera de comprobar el origen de sus cuentas multimillonarias.

¿No sería un buen momento para revisar las cuentas de todos los ministros de la corte?

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Una vez aceptada la renuncia y turnada para su trámite al senado de la república, está a disposición del presidente de la república presentar la terna de donde el senado debe elegir al ministro sustituto.

Otro ministro “a modo” del presidente está por venir, como podemos pensar en un poder independiente…

Sin conocer del fin que tengan las investigaciones al señor Medina Mora, esta semana estaremos conociendo quién será el nuevo ministro que vendrá a reforzar las intervenciones del ejecutivo federal en las decisiones de la suprema corte de justicia de la nación.

Es verdad que de entre los cercanos del presidente deberá salir el nuevo ministro. Mientras tanto el presiente acumula más poder para dar sustento a sus decisiones, con el legislativo mexicano no hay contrapesos… el poder legislativo es en realidad una “secretaría de asuntos legislativos.”

Ahora el poder judicial también estará a merced del poder ejecutivo, por el número de votos que provienen de ministros afines a las decisiones del poder ejecutivo.

Es de muy alto riesgo en un estado democrático la ausencia de equilibrios entre los tres poderes del estado.

El presidente de México tiene la oportunidad de comunicarle a los ciudadanos qué hay respeto por las instituciones, por más que durante años ha despotricado contra las ellas, tiene la oportunidad de comunicarle a los mexicanos que se respetará el orden constitucional y la autonomía de los poderes de la unión, si queremos seguir pensando en la independencia entre los poderes.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

Presidente del Instituto de Administración Pública de Guanajuato

presidente@iapguanajuato.org, gmg@gerardomosqueda.com.mx

gerardomosqueda/ mosquedagerardo

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