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LA REVOLUCIÓN MEXICANA PARTEAGUAS EN LA VIDA INSTITUCIONAL DE NUESTRO MÉXICO

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La Revolución Mexicana es importante para todos los mexicanos que estaban sufriendo en aquel entonces la dictadura de Porfirio Díaz, que se había perpetuado en el poder y era necesario que saliera a la luz la democracia. Se habla del 20 de noviembre porque Francisco I. Madero y muchos correligionarios acordaron en el Plan de San Luis que ese día se iniciara la Revolución Mexicana, cosa que así sucedió y posteriormente en mayo de 1911, Porfirio Díaz  renunció al poder y salió de México al extranjero.

Me ha tocado presenciar el desfile que se efectuó este 20 de noviembre en la Ciudad de México que fue grandioso, presidido por el presidente Andrés López Obrador, su esposa, El secretario de Defensa Nacional y de Marina, los secretarios de Estado y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum en el balcón central, y nos trae gratos recuerdos.

De verdad que a quien nos ha tocado la suerte de vivir más años podremos recordar haber experimentado no en sus inicios la Revolución, que fue en 1910, pero sí el desarrollo que tuvo nuestro México posterior a este suceso tan importante en la vida nacional, y lógicamente los relatos de nuestros padres y abuelos que vivieron intensamente y sufrieron, por qué no decirlo, las penas, pues vivieron en carne propia la muerte de sus seres queridos y amigos que ofrendaron su vida, las carencias alimentarias, de servicios de salud y en general la inseguridad y movilidad adecuada.

Quienes ahora tenemos la posibilidad de vivir en este tiempo de una manera diferente lo debemos al sacrificio de estos revolucionarios que le dieron gloria a nuestra patria. Hay que recordar que hubo cientos de miles de muertos y heridos, no fue nada sencillo, nuestra patria quedó con heridas profundas que había que restañar de inmediato. Hemos de recordar al apóstol de la democracia, don Francisco I. Madero, que ofrendo su vida y fue asesinado a traición por ambiciones de enemigos ansiosos de poder.

Realmente fue un desfile emotivo, bonito, pero más que nada significativo y que mostró muchos aspectos importantes de la Revolución. Me he llenado de emoción cuando veo desfilar a un personaje representando la figura de Emiliano Zapata, el Caudillo del Sur, aquel que luchó porque no le arrebataran las tierras a sus legítimos dueños, evitando la creación de latifundios que en aquel entonces eran comunes, con un espíritu de justicia agraria a toda prueba; una figura con rostro de facciones recias, con un espíritu indomable. En el estado de Morelos todavía se escuchan los lamentos de la traición y su muerte en Chinameca.

También vimos representado a Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa, que tenía a su cargo la División del Norte en Chihuahua y con justa razón se le denominó el Centauro del Norte; un tremendo guerrillero que llevaba en el corazón el amor a México y fue estandarte contra la injusticia y la desigualdad entre los terratenientes y los más pobres, también vimos personificada la figura señera de don Venustiano Carranza, que era gobernador de Coahuila y se levantó en armas en contra del dictador Huerta; los tratados que él firmó hicieron posible la reivindicación del constitucionalismo en México.

Al general Felipe Ángeles, famoso artillero que junto con Francisco Villa luchó las mejores causas en pos de la libertad de los oprimidos de México, y claro, de ponerme a enumerar el número de personajes importantísimos que hicieron posible la Revolución Mexicana si me pongo a nombrarlos estoy seguro que me olvidaría de nombrar alguien importante. Todos los recordamos como los héroes revolucionarios que nos han asegurado estos años de tranquilidad y progreso en México.

Hubo dos aspectos importantes, primero que desfilaron 2,700 jinetes a caballo, representando a todos los movimientos revolucionarios de aquel entonces y actuales y también las asociaciones de charrería de todos los estados de la República Mexicana, incluso las Guardias Rurales que son un equilibrio importante en el campo, el pentatlón moderno que con sus acrobacias hizo la delicia con los actos de valentía a caballo; me dio mucho gusto que le dieran importancia al caballo ya que fue un símbolo de la Revolución, y no se concebía ningún héroe revolucionario que no fuera montando a caballo.

También presentaron una locomotora similar a las que en aquel entonces arrastraban los trenes donde viajaban los guerrilleros y las tropas del ejército y así se libraron grandes batallas en Torreón, Zacatecas y Celaya entre otras. Los que tuvimos la suerte de todavía viajar en los trenes de pasajeros recordamos con emoción el silbato, que trae historia y recuerdos imborrables. Ahora nuestros trenes son de carga solamente, el mundo ha cambiado y no sé si para bien.

En la explanada del Zócalo se tuvo la medida atinada de vestir a los músicos que tocaban corridos mexicanos alusivos a la revolución, las que más estaban en su forma grandiosa y reluciente fueron nuestras queridas Adelitas, que formaban un grupo numeroso que bailaban los corridos mexicanos, y por supuesto, símbolo de la Revolución, la canción Adelita, en aquel verso que decía:

“SI ADELITA SE FUERA CON OTRO, LA SEGUIRÍA POR TIERRA Y POR MAR, SI POR MAR EN UN BUQUE DE GUERRA, SI FUERA POR TIERRA EN UN TREN MILITAR”.

Quien no siente eso en su corazón, siendo mexicano, pues no lo es completo, quizá las nuevas generaciones que no lo conozcan, pero a nosotros los adultos nos toca mostrarles los sufrimientos que se vivieron y quizá muchos estén en desacuerdo con el actuar de gobiernos anteriores y del actual, pero hay que pensar que esto es parte de nuestra historia y busquemos la forma de participar propositivamente, buscando el bien de todos y no el personal.

Ahora a nosotros como adultos y a los jóvenes nos toca recoger la semilla que en forma sangrienta fue conquistada por los ideales de la Revolución, inclusive se logró la Constitución de 1917, que aún rige nuestro país, aunque ésta ha sufrido innumerables enmiendas.

Es nuestro turno, los que están en el gobierno sin excepción, tienen que predicar con el ejemplo de honestidad, patriotismo y de gobernabilidad, atendiendo a los problemas prioritarios en forma eficiente y rápida de todo México y nosotros como empresarios, como empleados, estudiantes, maestros, jóvenes y las mujeres que son parte importantísima del desarrollo de nuestro país debemos de hacer un esfuerzo para que los frutos de la revolución no sean inútiles y hagamos un acuerdo pacífico para que logremos conservar en México nuestras libertades, independencia y respeto que nos hemos ganado en el mundo entero.

Renovemos nuestro espíritu revolucionario en paz, con tranquilidad, pero con fuerza. Si así lo hiciéramos estoy seguro que México sería muchísimo más grande de lo que muchos se imaginan.

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