PARTE II

En nuestra revisión, inevitablemente no exhaustiva, tenemos también a Alma Marie Schindler, mejor conocida como Alma Mahler, cuya vida es una pieza importante en la historia del arte del siglo XX. Cuando se casó con Gustav Mahler, éste la hizo firmar un acuerdo matrimonial donde ella se comprometía a abandonar su faceta de compositora para dedicarse a las tareas domésticas, pero su pasión por la música hizo que se dedicara a ésta hasta el final de sus días.

No podemos terminar esta breve lista sin mencionar a una de las figuras más importantes que ha dado León, me refiero a María Joaquina de la Portilla Torres, mejor conocida como María Grever.

A los seis años, María se traslada junto con su familia a Europa y comienza a recibir clases de música tanto en Sevilla como en Madrid. Después, su padre la lleva a París con el propósito de entrevistarla con Claude Debussy, la reunión es un éxito y María se convierte en alumna de aquel maestro y de genios como Franz Lehár. A la muerte de su padre, la familia regresa a México para establecerse en la capital y María continúa sus estudios hasta completar las carreras de composición y concertista de piano.

Años más tarde, la inestable situación política de México la obligó a viajar a Estados Unidos, donde se convirtió en figura internacional: fue cantante, compositora, directora de orquesta, empresaria y representante de artistas. Grever rompió las reglas y se hizo un hueco en la historia de la música.

Hildegard von Bingen, Francesca Caccini, Barbara Strozzi, Élisabeth Jacquet de la Guerre, Maria Anna Mozart, Fanny Mendelssohn, Clara Schumann, Alma Mahler, María Grever… Me siento esperanzado al pensar que algún día hablaremos de compositores en general y no habrá que distinguir listas ni catálogos de mujeres compositoras; solo habrá compositores, personas que amaron la música y dedicaron su vida a compartir sus creaciones.

Por fin, le dejamos la palabra a la música.

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