El alcalde de León, Héctor López Santillana, se quiere reelegir, pero no ha hecho nada para merecerlo. Está en su tercer año de gobierno y en vez de dar resultados, se empeña en seguir culpando a la administración pasada de todos los males de la ciudad. Se le acabaron los argumentos, y no vemos obras importantes o acciones relevantes.
¿Quiere hablar de la administración pasada? Muy bien. Nosotros dejamos proyectos y recursos para las siguientes etapas del Sistema Integrado de Transporte (SIT), y a la fecha hay paraderos inconclusos. En casi tres años ¡no han podido terminar!
Sé lo complejo que es gobernar una ciudad de más de millón y medio de habitantes. Un municipio tan grande tiene diversas problemáticas, unas más complejas que otras, pero si lo que se pretende es dirigir a una ciudad como si fuera una secretaría, jamás se va a avanzar. Y ese es el estilo de López Santillana, el de llevársela tranquila, con una inmensa soberbia.
Esta es una administración gris, como su alcalde, que no ha podido contener la inseguridad, que ha fallado en llevar la inversión en infraestructura a donde más se necesita, que no ha podido emprender programas sociales relevantes, ni defender jurídicamente el patrimonio del municipio. Ese es el gobierno de Héctor López Santillana, una administración sumida en la modorra.
Lo más grande –que no grandioso- que ha hecho es poner pasto sintético en los camellones, y darle una manita de gato a bulevares y avenidas. Es decir, sus acciones se pueden resumir en obras por encimita, cosméticas, en el mantenimiento que toda administración debe hacer.
No se ha empeñado en conectar circuitos viales, como lo hicimos nosotros con, por ejemplo, el bulevar Vasco de Quiroga, desde la avenida Saturno hasta el bulevar Juan Alonso de Torres. Esta obra se ejecutó con banquetas amplias, ciclovía, e incluso una Plaza de la Ciudadanía, la Griselda Álvarez, que está contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los leoneses que habitan uno de los polígonos que, históricamente, había estado olvidado por los gobiernos panistas.
¿Qué resultados nos puede presumir el alcalde Héctor López Santillana? Nosotros, aún castigados en recursos por el gobernador Miguel Márquez Márquez, continuamos el bulevar Timoteo Lozano, hoy clave para aliviar el tráfico del bulevar Aeropuerto, y la avenida Madre Patria en el polígono de la colonia 10 de Mayo, otra zona vulnerable que estaba desatendida.
Después de 24 años sin infraestructura de este tipo, consolidamos el primer parque industrial del siglo XXI, Colinas de León, y éste detonó que hubiera más.
Emprendimos en seguridad una importante depuración de la Policía municipal, porque así nos lo mandataba la Ley Federal que en su momento impulsó el presidente Felipe Calderón. Nos costó trabajo, pero al término de la administración dejamos más policías de los que habíamos recibido, todos con las pruebas de control de confianza. Aquí no dan pie con bola.
Recuerdo que en mi segundo Informe de Gobierno, precisamente en la plaza Griselda Álvarez, Héctor López Santillana asistió como representante del gobierno del estado (Miguel Márquez esperó a que me fuera de la administración para poner un pie en León). En su mensaje, López Santillana se dijo orgulloso de León y de las obras que estábamos ejecutando. Él fue testigo de la importante inversión que hicimos gracias al apoyo del gobierno federal –insisto, Miguel Márquez castigó a la ciudad en una perversa actitud de revancha política-.
Pues aparentemente López Santillana no aprendió nada. Olvidó todo el trabajo –él dijo en su momento que era gracias a la coordinación de los tres órdenes de gobierno-, y empezó de ceros. Y así sigue, en ceros.
En la semana del 10 al 16 de febrero hubo 53 asesinatos y 12 personas baleadas; ¿Cómo durmió esta semana, señor gobernador?
¡Nos leemos la próxima semana!
