DESDE SIEMPRE
Sin importar que fuera Orson Wells y la invasión marciana al planeta tierra, o los titulares en portada de aquel diario que aseguraba que Pedro Infante “vive en el corazón de todos los mexicanos” o las notas que aseguran que el secretario Videgaray va a arrollar a Trump en la última ronda de negociaciones del NAFTA, e nuestro México lindo y qué rico han abundado las noticias falsas –Fake News- que se esparcen como reguero de pólvora por la redes sociales e inundan los tiempos de analistas y observadores.
Bueno, hasta en “Radio Pasillo”, Judas Iscariote sostenía que él sería el Agustín Carstens de Jesús de Nazareth, cuando éste último derrotara en gran combate a los romanos.
El tema no tiene nada de novedoso. Las encuestas derivadas de los procesos electorales también pueden convertirse en las mentiras universalmente aceptadas, cuando en realidad lo que hacen es parte de una costosa propaganda, haciéndole pensar al electorado que “la gran mayoría” votará por uno o por otro sujeto. Por eso se afirma que las encuestas –independientemente de metodologías y márgenes de error- “las gana quien las paga”. Los ejemplos sobran.
DE COMUNICACIÓN
Es evidente que las Fake News (FN) forman parte de un gran todo que es la comunicación humana, y que, en consecuencia, ésta es una forma esencial para generar y vivir en común-unión. (Mensaje del papa Francisco para la 51° Jornada Mundial de la Comunicación. www.romereports.com 2018/01/24) Y desde aquí, hasta los aportes de Harold Lasswell, entonces podemos deducir que gracias a la comunicación, el ser humano es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien y la belleza para dar forma a la propia historia y construir memoria.
Cuando esto no sucede así, la verdad y la objetividad –bendito oficio periodístico- se alteran los resultados, se distorsiona la verdad tanto en lo individual, familiar, social o político. En consecuencia, la lógica de la comunicación se convierte en el espacio propio para hacer crecer y difundir y defender FN, por todo lo largo y ancho de la interacción humana. Entonces, en expresión de Senador mexicano Juan Carlos Romero Hicks, se “construye mal común”.
Visto así, se hace indispensable revalorar la labor del comunicador y del periodista, ya que la comunicación social se encuentra –debe encontrarse- al servicio de la verdad.
IMPACTO NEGATIVO DE LAS F.N.
- De inicio, las FN propician avalanchas de desinformación, incertidumbre y opacidad. Las encuestas “se cucharean” (así se dice en la jerga);las “verdades a medias” acaban por ser mentiras completas; se engaña, se difama, se manipula al target y a la gran audiencia llamada “opinión pública” y se tuercen las cosas para alcanzar objetivos igualmente oscuros.
- Aparece algo con un fuerte aroma a estrategias fraudulentas. Se hace parecer como algo meritorio y plausible lo que traiciona la naturaleza de la información. Los llamados “Narco-corridos” o las telenovelas, filmes o series televisivas donde se hace apología del “éxito” de los violentos, ladrones, traficantes o destructores del tejido social.
- El éxito de las FN es el mismo de “los chismes” y los rumores: la parte de vedad que llevan. Así, capturan la atención y llegan a fascinar a los receptores. Así también, se va creando estereotipos, modelos de vida, paradigmas de éxito económico. Por eso mismo la impunidad envía el mensaje de que, el funcionario que medra con los recursos de los gobernados, los desvía o los emplea para enriquecerse, resulta alguien mucho más inteligente que el sistema. Los daños son irreversibles.
- Bajo esta lógica de las FN es fácil entender que, la sencillez de la información, evita que el receptor investigue y confronte con otras fuentes; se cancela el diálogo y la realimentación, de forma que el difusor de FN hace de la comunicación un monólogo. Y, como dicen mis hermosas lectoras y gallardos lectores, dos monólogos jamás podrán hacer un diálogo. Por decantación, los actores de la comunicación se convierten en compañeros de viaje.
- Es evidente que las FN son un detonador que facilita la descalificación del otro, abriendo nuevos espacios y/o escalando los conflictos. El camino a la intolerancia, la vanidad intelectual y los comportamientos radicales, llega por gravedad.
¿A qué políticos les encanta estructurar su campaña a base de Noticias Falsas? Es una pregunta inquietante.
